barrio de Hispanoamérica

Hispanoamérica

El barrio no debe su nombre a ningún hecho ni a ningún personaje, sino a su callejero. Cuando se urbanizaron estos campos del antiguo Chamartín de la Rosa, las vías fueron recibiendo nombres del otro lado del Atlántico —⁠Chile, Colombia, Uruguay, Panamá⁠—⁠, y ese conjunto acabó dando nombre a la zona entera.

Antes de los bloques, esto era campo: huertas y caseríos modestos al noreste de Madrid, en el término de Chamartín de la Rosa, junto a tierras de frailes. Uno de aquellos núcleos se llamaba las Cuarenta Fanegas, por la medida de su terreno. La ciudad llegó tarde, sobre todo a partir de los años setenta, y al trazar las calles se las fue bautizando con un tema: los países y ciudades de Hispanoamérica. Así están la calle de Chile, la de Colombia, la de Nicaragua o la de Puerto Rico; el paseo de La Habana por la capital cubana, la plaza de Lima y la de Valparaíso por el puerto chileno. Algunas guardan su propia historia: Potosí, el cerro de plata que sostuvo al imperio; Veracruz, el puerto que Cortés fundó en 1519; Cochabamba, que en quechua nombra una llanura de lagunas. Pero antes de que llegaran las repúblicas hubo otra urbanización, más humilde. La compañía Unión Eléctrica Madrileña levantó aquí una colonia de hotelitos para sus empleados y, en vez de bautizar las calles, las numeró al estilo de Nueva York: de la Primera a la Undécima. Casi todas se rebautizaron después, pero unas cuantas siguen llamándose por la cifra que les tocó en el plano —⁠Cuarta, Sexta, Octava, Novena⁠—⁠, como un número que nadie cambió. Y en un rincón del norte el tema vuelve a cambiar y aparece un jardín: la avenida de los Alhelíes, las calles de las Calas, los Narcisos, los Lirios, el Acebo, el Sauce. Algunos de esos nombres de flor no son inocentes: el paseo de los Jacintos y sus vecinos sustituyeron, después de la Guerra Civil, los nombres de figuras socialistas que habían rotulado aquella colonia obrera. Entre tanto país americano se cuela también lo de casa. La plaza de Maslama al-Mayriti recuerda al astrónomo del Madrid musulmán, el primer gran sabio nacido en la villa; la calle del Padre Damián, al misionero belga que se quedó a morir cuidando leprosos en Molokai. Al suroeste asoma el estadio Santiago Bernabéu. Y en la plaza de José María Soler, que homenajea al teniente de alcalde que reformó la Plaza Mayor, hubo antes otro nombre: plaza de las Peonías, por la flor que aún crece silvestre en los montes cercanos.

Calles

Todas las calles del barrio de Hispanoamérica.