Calle de las Calas

Hispanoamérica

Toma su nombre de la cala, la flor blanca de espata acampanada, en un rincón del barrio donde varias calles llevan nombres de flores.

La cala es esa flor de campo blanco enrollado en cucurucho que asoma una espiga amarilla en el centro y crece con los pies casi en el agua. Botánicos la llaman Zantedeschia aethiopica, en recuerdo del naturalista Giovanni Zantedeschi, aunque procede del sur de África y llegó a los jardines europeos como planta ornamental. En español responde también a alcatraz, cartucho o lirio de agua, según la región, y su silueta limpia la ha vuelto flor de boda y de altar. La vía pertenece a un pequeño racimo floral del barrio de Hispanoamérica, en Chamartín, donde el callejero se llenó de nombres de plantas. Frente a las grandes arterias del distrito, dedicadas a repúblicas y libertadores del otro lado del Atlántico, este tramo apostó por el jardín. No se ha conservado constancia documental del acuerdo concreto que fijó el nombre ni de la fecha exacta en que se rotuló, más allá de su encaje en ese conjunto de calles con nombre de flor. Quien la recorre cruza un tramo breve, los metros justos para que la cala preste su blanco a un trozo de mapa madrileño.
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