Calle del Acebo

Hispanoamérica

Lleva el nombre del acebo, el arbusto de hojas espinosas y frutos rojos asociado al invierno y a la Navidad.

El acebo es ese arbusto de hojas duras y dentadas, verdes todo el año, que en diciembre se llena de bolitas rojas. Crece en los bosques húmedos de media montaña de la península, aguanta el frío y la nieve sin marchitarse, y de esa resistencia le viene la fama. Los pueblos antiguos lo tenían por planta protectora: colgaban ramas en las puertas para espantar lo malo, y de ahí pasó a las coronas navideñas que hoy se ven en medio mundo. Su madera, blanca y compacta, se apreció siempre en marquetería y taracea. Hoy está protegido en España, así que arrancarlo del monte está prohibido. El nombre encaja con la vena botánica de esta zona del distrito de Chamartín, donde hubo varias vías con nombres de plantas; el caso más conocido es la antigua calle Menta, hoy calle de Víctor Andrés Belaúnde, a pocos pasos. La calle del Acebo es un tramo corto, de poco más de cien metros, en un sector de viviendas del barrio de Hispanoamérica, que se urbanizó a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Por qué se eligió el acebo y no otro arbusto para esta calle no ha quedado documentado de forma fiable. Queda el árbol en sí, el de las hojas que pinchan y los frutos rojos del invierno.
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