Calle Beleño
La calle toma el nombre del beleño, hierba venenosa de la familia de las solanáceas ligada desde antiguo a la magia y a la medicina.
El beleño es una planta de tallo velludo y flores amarillentas con venas violáceas que crece en cunetas, escombreras y terrenos baldíos. Pertenece a las solanáceas y guarda, en hojas y semillas, alcaloides como la atropina y la escopolamina. En dosis pequeñas calmaba el dolor de muelas y la tos; pasada la medida, provocaba delirio, alucinaciones y muerte.
Esa doble cara explica su fama. En la Edad Media se la llamó la hierba de las brujas: entraba en los ungüentos que, frotados sobre la piel, producían la sensación de ligereza y de vuelo asociada a la leyenda de las escobas voladoras. La palabra arranca de una base céltica, emparentada con el nombre del dios galo Belenos, y aparece ya documentada en la península hacia 1106. Más tarde el castellano la sintió cercana a venenum, el veneno latino, y de ese cruce nació la grafía veleño que recogió Nebrija.
La vía pertenece a un grupo de calles del barrio de Hispanoamérica bautizadas con nombres de plantas. No se ha conservado constancia del momento ni del motivo concreto por el que se eligió el beleño para esta calle: queda la palabra y la planta que la sostiene, capaz de curar y de matar según la mano que la mida.