Calle Santolinas
Toma su nombre de la santolina, arbusto aromático mediterráneo de hojas plateadas y flores amarillas que se usaba para ahuyentar polillas de armarios y cajones.
Detrás del nombre de la calle Santolinas hay una mata baja de hojas grises y flores amarillas en botón, la santolina, que crece silvestre por toda la cuenca mediterránea. Pertenece a la familia de las margaritas y resiste el sol y la sequía, lo que la convirtió en planta de jardín fácil para borduras y setos bajos.
Su aroma intenso explica buena parte de su fama doméstica. Hojas y flores se secaban para meterlas entre la ropa y mantener a raya a las polillas, costumbre que le valió el apodo de guardarropa. También se la conoce como abrótano hembra, cipresillo o hierbapiojera, este último por su antiguo empleo contra los piojos.
El propio nombre de la planta arrastra una duda que los botánicos no han cerrado. Unos lo derivan del latín sanctum linum, lino sagrado; otros lo remontan a la santonica herba, una hierba emparentada con los ajenjos. La etimología quedó a medio camino entre la santidad y la farmacopea antigua.
La calle pertenece al barrio de Hispanoamérica, en Chamartín, una zona que no empezó a urbanizarse hasta mediados de los años setenta. Es un tramo corto, en una zona donde varias vías cercanas llevan también nombres de plantas.