Calle de Talavera
El nombre evoca Talavera de la Reina, la ciudad toledana a orillas del Tajo célebre por su cerámica de loza blanca y azul.
El rótulo recuerda a Talavera de la Reina, ciudad de la provincia de Toledo asentada en la orilla del Tajo, donde el río recibe las aguas del Alberche antes de seguir hacia Extremadura. Su nombre completo viene de 1328, cuando el rey Alfonso XI entregó la villa a su esposa María de Portugal: la población de Talavera pasó a ser, literalmente, de la reina.
Talavera arrastra una fama anterior a esa boda real. Los romanos la llamaron Caesarobriga, y de aquella época procede el primer alfarero del que se guarda noticia, que firmaba sus vasijas con marcas propias. La arcilla de la zona y la llegada de técnicas y hornos durante el dominio andalusí cimentaron una tradición que aún hoy reconoce cualquiera: la loza blanca con dibujos azules, los azulejos de borde amarillo y naranja que cubren patios, fuentes y zócalos por media España. Muchas de las placas de cerámica que rotulan calles del centro de Madrid salieron de talleres talaveranos.
La calle queda en el barrio de Hispanoamérica, dentro del distrito de Chamartín, en un sector trazado en buena parte sobre los antiguos terrenos de Chamartín de la Rosa. Apenas mide unos 138 metros, un tramo corto para un nombre que arrastra siglos de torno y cocción.