Calle de Lígula

Hispanoamérica

Toma su nombre de la lígula, la pieza alargada en forma de lengüeta que en margaritas y girasoles parece un pétalo aunque sea una flor entera.

Cuando alguien deshoja una margarita con el «me quiere, no me quiere», no arranca pétalos: arranca lígulas. La palabra viene del latín ligula, «lengüeta», y nombra esas corolas planas y alargadas que rodean el centro de las flores de la familia de las compuestas. Cada una es, en realidad, una flor completa disfrazada de pétalo. Lo que vemos como una sola margarita es un ramillete apretado de decenas de florecillas, y las del borde, las vistosas, son las liguladas. El término sirve también para una pieza de las gramíneas: la membrana que asoma en la unión entre la vaina y el limbo de la hoja. En ambos casos describe lo mismo, una lámina fina y prolongada que recuerda a una lengua pequeña. La calle de Lígula traza poco más de doscientos metros en el barrio de Hispanoamérica, dentro del distrito de Chamartín. Por qué el callejero municipal escogió este tecnicismo botánico para rotular la vía no ha quedado documentado; el nombre figura en los registros oficiales sin explicación de su elección.
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