Plaza de la República Dominicana
Honra a la República Dominicana, el país caribeño que ocupa la mitad oriental de La Española, la isla donde desembarcó Colón.
El nombre rinde homenaje a la República Dominicana, el estado caribeño que comparte con Haití la isla de La Española, la misma a la que llegó Cristóbal Colón en 1492 y donde se levantó Santo Domingo, primera capital del Nuevo Mundo. La plaza pertenece a un conjunto de vías de esta zona de Chamartín bautizadas con nombres de repúblicas y ciudades de Hispanoamérica. A pocos pasos se cruzan Costa Rica, Bolivia, Nicaragua o la cercana plaza del Perú, un mapa americano trazado sobre el asfalto madrileño.
El barrio que la rodea se llama precisamente Nueva España, el nombre que recibía el virreinato que gobernaba México y buena parte del continente desde el siglo XVI, de modo que la dedicatoria americana late también en la propia tierra.
La plaza guarda una herida. La mañana del 14 de julio de 1986, una furgoneta cargada de explosivos estalló al paso de un autobús que llevaba a jóvenes guardias civiles, casi todos entre los dieciocho y los veinticinco años, hacia las prácticas de moto. Murieron doce y hubo decenas de heridos. El vehículo seguía cada día la misma ruta y a la misma hora, una rutina que lo convirtió en blanco. En el lugar, donde hoy el tráfico vuelve a girar sin pausa, una escultura recuerda a las víctimas del terrorismo.