Calle de Costa Rica

Nueva España

Lleva el nombre de la república centroamericana, dentro del conjunto de calles madrileñas dedicadas a los países y ciudades de Hispanoamérica.

El nombre rinde homenaje a Costa Rica, la república del istmo centroamericano situada entre Nicaragua y Panamá. La vía pertenece al gran rótulo americano que ordena este sector de Chamartín: en las calles y plazas vecinas conviven Honduras, Bolivia, Colombia, Nicaragua y otros nombres del continente, junto a plazas dedicadas a Ecuador, Perú o la República Dominicana. El barrio, urbanizado a lo largo del siglo XX sobre los antiguos terrenos de Chamartín de la Rosa, acabó llamándose Hispanoamérica por esa querencia del callejero. El nombre del país encierra una vieja ilusión de oro. Cuando Cristóbal Colón tocó aquellas costas caribeñas en su cuarto viaje, en 1502, los indígenas que salieron a recibirlo llevaban adornos dorados. De ahí brotó la fama de una costa rica en metales, una promesa de riqueza que empujó tierra adentro a los siguientes expedicionarios. El oro abundante nunca apareció, pero el nombre quedó. La calle de Costa Rica traza hoy un eje largo en el norte del distrito. Arranca en la plaza de la República Dominicana, donde toma el relevo de la avenida de Alberto Alcocer, y prolonga hacia el este el cosido de los nombres del Nuevo Mundo sobre el plano de Madrid.
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