Calle del Padre Damián

Hispanoamérica

Honra a Jozef de Veuster, el misionero belga de los Sagrados Corazones que cuidó la leprosería de Molokai hasta morir contagiado.

Detrás del nombre hay un sacerdote belga, Jozef de Veuster, que en 1873 desembarcó en la isla hawaiana de Molokai, donde el reino confinaba a sus enfermos de lepra. Lo esperaban cientos de leprosos abandonados a su suerte. De Veuster, de la Congregación de los Sagrados Corazones, decidió quedarse a vivir entre ellos: levantó casas, cavó tumbas, vendó llagas y compartió la misma agua y la misma comida. Después de dieciséis años contrajo la enfermedad que atendía y murió en la isla en 1889, con cuarenta y nueve años. El mundo lo recordó como el apóstol de los leprosos. La Iglesia lo beatificó en 1995 y lo canonizó en 2009, con el nombre de san Damián de Molokai. La Calle del Padre Damián pertenece al barrio de Hispanoamérica, en Chamartín. A media vía se alza la parroquia de los Sagrados Corazones, su congregación, con una puerta lateral dedicada al santo. La preside una escultura de bronce de casi tres metros, obra de Amadeo Gabino, que no le pone rostro: una figura sin facciones, con las manos alzadas, que representa su identificación con los enfermos sin voz. En la puerta se lee una frase grabada, «y los leprosos quedan limpios».
Religión y devoción Santos origen documentado