Calle del Eucalipto

Hispanoamérica

Toma su nombre del eucalipto, el árbol australiano de corteza pálida y hoja aromática, dentro de un rincón del barrio donde las calles llevan nombres de plantas.

El nombre celebra al eucalipto, ese árbol alto de corteza que se descascarilla y hojas que sueltan un olor balsámico al estrujarlas. La palabra viene del griego eu, «bien», y kalyptós, «cubierto», por la caperuza que tapa el capullo de la flor hasta que esta se abre. Es un árbol llegado de lejos: originario de Australia y Tasmania, no pisó suelo español hasta el siglo XIX, cuando empezó a plantarse en el norte húmedo y en algún rincón del sur, lejos del clima seco de la meseta donde hoy le da nombre a una calle. El Eucalipto no anda solo. Cae en un sector del barrio de Hispanoamérica donde el callejero se volvió jardín: a su alrededor se abren el paseo de los Cerezos, la calle de los Tilos, el paseo de los Jacintos, la avenida de los Alhelíes y la calle de las Celindas. Quien rotuló estas vías echó mano de un herbario entero, mezclando flores de jardín con árboles de sombra, y el eucalipto entró en la lista por su porte y su fama de árbol vigoroso. No se ha conservado constancia del porqué exacto de este nombre concreto más allá de esa vocación botánica del conjunto.
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