Calle Celindas
Lleva el nombre de la celinda, el arbusto de flores blancas y aroma a azahar que se cultivaba en los jardines de Madrid.
La celinda es un arbusto de flores blancas que huelen a azahar, lo que le ha valido también el nombre de falso jazmín. Florece de finales de abril a mediados de junio, arraiga con facilidad y crece deprisa, virtudes que la hicieron habitual en los jardines españoles desde el siglo XIX. El nombre de la calle nace de un experimento urbano. Hacia 1919, sobre los antiguos terrenos de Chamartín de la Rosa, una cooperativa levantó una colonia de casas bajas inspirada en las ciudades jardín inglesas, y a las vías nuevas les pusieron nombres de flores. Junto a Celindas quedaron Narcisos, Alhelíes, Santoninas y Jacintos, un pequeño herbario trazado en el plano. Hoy el barrio de Hispanoamérica los rodea de bloques, pero el ramillete de calles con nombre de flor sigue en su sitio.