Calle Celindas

Hispanoamérica

Lleva el nombre de la celinda, el arbusto de flores blancas y aroma a azahar que se cultivaba en los jardines de Madrid.

La celinda es un arbusto de flores blancas que huelen a azahar, lo que le ha valido también el nombre de falso jazmín o falso naranjo. Florece de finales de abril a mediados de junio, arraiga con facilidad y crece deprisa, virtudes que la hicieron habitual en los jardines españoles desde el siglo XIX. Los botánicos la registran como Philadelphus coronarius, nombre de raíz griega (philos, amigo; adelphos, hermano) que la tradición vincula al faraón helenístico Ptolomeo II Filadelfo. En algunas comarcas se la llama jeringuilla, porque con sus tallos huecos los niños fabricaban canutos. El nombre de la calle nace de un experimento urbano. Hacia 1919 y 1920, sobre los antiguos terrenos de Chamartín de la Rosa, una cooperativa ligada a la Casa del Pueblo levantó la Colonia Socialista de la Ciudad Jardín Alfonso XIII: ciento dieciocho casas bajas adosadas, inspiradas en las ciudades jardín inglesas de Ebenezer Howard. A las vías nuevas que la delimitaban les pusieron nombres de flores. Junto a Celindas quedaron Narcisos, Alhelíes, Santoninas y Jacintos, un pequeño herbario trazado en el plano. Aquellas viviendas se pagaban a plazos de dos o cuatro pesetas al mes, pensadas para obreros que de otro modo no habrían tenido casa propia. Hoy el barrio de Hispanoamérica las rodea de bloques, pero el ramillete de calles con nombre de flor sigue en su sitio.
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