Avenida de los Alhelíes
Lleva el nombre del alhelí, flor de jardín cuyo nombre llegó al castellano desde el árabe hispánico.
El alhelí brota en marzo entre las grietas de los muros viejos, perfuma el aire con un olor dulce que se intensifica al caer la tarde y resiste fríos que doblegan a plantas más vistosas. La palabra llegó al castellano desde el árabe hispánico al-ḫayrī, que a su vez procedía del árabe clásico ḫīrī y, más atrás, del persa. Quedó en el idioma durante los siglos en que se habló árabe en la península, junto a tantas otras voces que empiezan por ese al- que delata su procedencia.
La Avenida de los Alhelíes pertenece a un rincón del barrio de Hispanoamérica donde el callejero se llenó de jardín. A pocos pasos corren la Calle de los Lirios, el Paseo de los Jacintos, la Calle de los Narcisos y la Calle de la Aralia, un pequeño herbario trazado sobre el plano cuando estos terrenos del antiguo Chamartín de la Rosa se urbanizaron.
No se ha conservado constancia de por qué se eligió precisamente el alhelí para esta vía, más allá de su pertenencia a ese conjunto botánico. Lo que sí sabemos es la flor: la Matthiola incana, de tallo leñoso y racimos morados, blancos o rosados, cultivada en los jardines por su aroma antes de que nadie pensara en ponerla en una placa de calle.