Calle Profesor Waksman
Honra a Selman Waksman, el microbiólogo del suelo que halló la estreptomicina, el primer antibiótico eficaz contra la tuberculosis, y que acuñó la propia palabra «antibiótico».
Selman Waksman nació en 1888 en la actual Ucrania y emigró a Estados Unidos a los veintidós años. En Rutgers se convirtió en una de las grandes autoridades mundiales en microbiología del suelo, ese mundo invisible donde unos microorganismos se frenan a otros. De esa rivalidad subterránea sacó su mayor hallazgo. En 1943, su equipo aisló de la bacteria Streptomyces griseus la estreptomicina, el primer fármaco capaz de doblegar la tuberculosis, hasta entonces casi una sentencia. Llegó el Nobel de Medicina, y a él se atribuye además haber popularizado la palabra antibiótico.
El reconocimiento arrastra una sombra. La estreptomicina la aisló en el laboratorio su estudiante de doctorado Albert Schatz, que pleiteó por el crédito y las regalías. El Nobel recayó solo en el maestro, y aún hoy hay quien reclama justicia para el discípulo.
La calle queda en un rincón apropiado del barrio de Hispanoamérica: a pocos pasos discurre la dedicada al doctor Fleming, padre de la penicilina. Dos antibióticos, dos calles vecinas.