Calle de Jiloca
Toma su nombre del río Jiloca, afluente aragonés del Jalón cuyo nombre procede del árabe andalusí.
El nombre viene de un río de Aragón. El Jiloca recorre unos 126 kilómetros entre las provincias de Teruel y Zaragoza, desde los Ojos de Monreal del Campo hasta verter sus aguas en el Jalón a la altura de Calatayud. Su caudal es irregular, con crecidas de otoño y primavera y un estiaje severo, propio de las tierras secas que atraviesa. El tramo que arranca en la fuente de Cella, tenido durante siglos por su nacimiento, resultó ser un canal abierto en el siglo XVIII. El topónimo procede del árabe andalusí šalawq, «viento del mar», la misma raíz que dio el castellano jaloque y el catalán xaloc, nombres del viento que sopla del sudeste. Coromines lo explicaba por la orientación del cauce, que corre hacia ese punto cardinal. En los documentos medievales aparece escrito Xiloca, Exiloca o Xiloqua ya desde 1328.
La Calle de Jiloca pertenece al barrio de Hispanoamérica, en Chamartín, una trama trazada en buena parte durante el siglo XX donde abundan los nombres de ríos y accidentes geográficos peninsulares. Aquí un afluente turolense bautiza una vía madrileña a más de doscientos kilómetros de su valle.