Calle Décima

Hispanoamérica

Décima por ser la décima de las calles que la compañía eléctrica numeró, de la Primera a la Undécima, en su colonia de hotelitos para empleados.

El nombre dice exactamente lo que es: la décima vía de una retícula de calles que alguien decidió numerar en lugar de bautizar. Calle Décima nació dentro de la Colonia Unión Eléctrica Madrileña, un conjunto de viviendas que la propia compañía de electricidad levantó en los años veinte para sus empleados, sobre los terrenos de la antigua finca Marea Alta, en lo que entonces era el municipio de Chamartín de la Rosa. La colonia se trazó como un tablero ortogonal de manzanas en torno a una plaza central cuadrada, y sus calles se rotularon con ordinales corridos, de la Primera a la Undécima, a la manera de las streets numeradas de Nueva York. Quien camina hoy por aquí pasa de la Novena a la Décima y de la Décima a la Undécima sin más explicación que la aritmética. Promovió el proyecto Valentín Ruiz Senén, director gerente de la empresa, al amparo de la Ley de Casas Baratas de 1921. Salieron hotelitos unifamiliares con jardín, de una y dos plantas, que todavía sobreviven como una isla de calma protegida en el barrio de Hispanoamérica. Casi un siglo después, las obras municipales de accesibilidad siguen listando la Décima junto a la Primera y la Undécima, como si la colonia jamás hubiera dejado de contar sus calles con los dedos.
Descriptivos Forma y trazado origen documentado