Calle de Uruguay
Recuerda a la República Oriental del Uruguay, en un barrio cuyo callejero rinde homenaje a las naciones de Hispanoamérica.
La calle de Uruguay debe su nombre al país sudamericano, encajada en un barrio que repite la misma idea calle tras calle. Cuando Madrid urbanizó esta zona del antiguo Chamartín de la Rosa, sus vías se fueron bautizando con los nombres de las repúblicas americanas de lengua española: cerca conviven Bolivia, Costa Rica, Colombia, Nicaragua o Veracruz, y las plazas de Ecuador, Perú y la República Dominicana. El barrio lleva, por ese mismo motivo, el nombre de Hispanoamérica, y el paseo cotidiano se convierte en una vuelta por el continente.
El nombre del país que la calle homenajea viene de mucho antes y de mucho más lejos. Uruguay procede del guaraní y nombró primero al río que separa y une a sus dos orillas. Su traducción exacta sigue discutida: para unos es el «río de los pájaros», por urú (ave) y guay (agua o río); para otros alude al urú, una especie parecida a la perdiz que habita la región; no falta quien lo lee como «río del caracol». La voz nació junto al agua, y solo después dio nombre a una nación entera.
A miles de kilómetros de aquel río, la palabra se ha quedado fija en una placa azul del noreste madrileño.