Puente de Costa Rica

Hispanoamérica

Prolonga la calle de Costa Rica sobre la M-30 y, como ella, lleva el nombre de la república centroamericana, dentro del barrio dedicado a los países de América.

El puente hereda su nombre de la vía que prolonga. Salva la M-30 a la altura del llamado nudo de Costa Rica y enlaza la calle de Costa Rica con Arturo Soria, ya en el límite norte del barrio de Hispanoamérica. Ese barrio se trazó como un homenaje en piedra y asfalto a los países del otro lado del Atlántico: sus calles y plazas recorren el mapa americano, de Bolivia a Puerto Rico, de la República Argentina a la República Dominicana. La de Costa Rica nombra a la pequeña república centroamericana, y el puente la lleva consigo al cruzar la autovía. La historia del puente es la historia de la circunvalación que cruza. Bajo él discurre uno de los enlaces más transitados del este de Madrid, donde confluyen en ambos sentidos los tráficos de Arturo Soria, Costa Rica, la Gran Vía de Hortaleza y la propia M-30. En diciembre de 2005, dentro de las obras de remodelación de la vía de circunvalación, se inauguró el túnel de Costa Rica: cerca de sesenta y seis mil vehículos diarios dejaron de pasar por la superficie de la plaza de José María Soler. Donde antes rugía el coche se recuperaron miles de metros para jardines y bulevares. El peatón que hoy cruza el puente apenas oye, abajo, el río de tráfico soterrado.
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