Plaza de Lima

Hispanoamérica

Toma su nombre de Lima, la capital del Perú, dentro de la serie de topónimos hispanoamericanos con que se rotuló la prolongación de la Castellana.

El nombre viaja al otro lado del Atlántico, hasta Lima, la capital del Perú que Francisco Pizarro fundó en 1535 en el valle del río Rímac con el nombre de Ciudad de los Reyes. Madrid se lo concedió a esta glorieta el 21 de octubre de 1953, cuando rotulaba la nueva avenida con un repertorio de ciudades hispanoamericanas. Muy cerca, la Plaza de Cuzco completa la pareja peruana. El lugar nació de una gran operación urbana. A partir de 1933, tras el derribo del antiguo Hipódromo de la Castellana, se proyectó prolongar el Paseo de la Castellana en línea recta a lo largo de más de cinco kilómetros, salpicado de plazas de distinto tamaño. Dos se trazaron circulares: esta, con setenta metros de radio, y la de Cuzco, algo mayor. El asfalto tardó años en alcanzar a su nombre. Hoy la glorieta reparte tráfico entre Chamartín y Tetuán, donde confluyen la Avenida del General Perón y la Avenida de Concha Espina. A un paso se levanta el estadio Santiago Bernabéu.
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