barrio oficial de Embajadores

El Rastro

Del rastro —⁠el reguero de sangre⁠— que dejaban las reses arrastradas desde el matadero municipal, instalado aquí en el siglo XVI, hacia las tenerías de la Ribera de Curtidores. De los curtidores y el cuero nació el mercado dominical que aún lleva el nombre. Oficialmente, barrio de Embajadores.

Pertenece al barrio de Embajadores, pero nadie lo llama así: lo conocen por el rastro, el reguero de sangre que dejaban las reses arrastradas desde el matadero hasta las tenerías de la Ribera de Curtidores. Del cuero vivió la cuesta. Curtidores y cabestreros, basteros y zapateros trabajaron la piel camino del río, y por aquí pasaron el carnero y el oso rumbo al degüello. Entre taller y taller fue creciendo, domingo a domingo, un mercado donde terminó vendiéndose de todo. Hoy se baja en domingo de Cascorro a Toledo, puesto a puesto. Se regatea la ganga, se prueba suerte con la espada sin filo y la llave sin puerta, y se pregunta el precio de lo que nadie necesita. Del cuero ya no queda nada; del mercado, todo.

Calles

Parte del barrio oficial de Embajadores —la que Madrid conoce como El Rastro—, calle por calle.