Calle de Toledo
Barrio de Embajadores
El nombre procede del Camino Real de Andalucía, la calzada medieval que unía Madrid con Toledo, capital del reino castellano hasta 1561. La calle tomó el nombre de su destino: era, literalmente, el camino de Toledo. La misma lógica bautizó la puerta de la muralla por la que salía ese camino, y la calle conservó el topónimo aunque la ciudad creciera hacia el sur y desplazara sucesivamente esa puerta.
La Calle de Toledo arranca en el Portal de Cofreros de la Plaza Mayor —donde se instalaron los fabricantes de cofres y arcones— y discurre hacia el sur hasta la Glorieta de las Pirámides, junto al Manzanares. Con más de un kilómetro de recorrido, atraviesa los barrios de Embajadores y La Latina y bordea el distrito de Arganzuela en su tramo final.
El eje es de origen medieval. Antes de que Madrid fuera corte, era ya el camino que bajaba desde el arrabal hacia Toledo, y la puerta en la muralla del arrabal —primera Puerta de Toledo, a la altura de lo que hoy es la Cebada— le daba paso al sur. Cuando Felipe II fijó la corte en Madrid en 1561 y ordenó construir la Cerca que lleva su nombre (hacia 1566), la ciudad creció hacia ese eje y la puerta se desplazó más al sur, a la altura de la Fuente del Sierpe. Felipe IV construyó una nueva cerca en el siglo XVII y la puerta volvió a moverse hasta la posición que ocupa el monumento actual.
Durante los siglos XVI y XVII la calle adquirió su fisonomía característica. En la parte alta, junto a la Plaza Mayor, se levantó el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús (obras iniciadas en 1564, iglesia consagrada en 1567), que en 1603 recibió el patronazgo de la emperatriz María de Austria y adoptó el rango de Imperial. La iglesia aneja, la Real Colegiata de San Isidro, se construyó entre 1620 y 1664 en estilo barroco romano; tras la expulsión de los jesuitas en 1767 pasó a albergar los restos del patrón de Madrid. El Colegio Imperial continuó como Reales Estudios de San Isidro y desde 1845 funciona como el instituto de enseñanza secundaria más antiguo de Madrid, con fachada a la misma calle. En el tramo medio vivió en 1630 el escritor Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo.
Mesonero Romanos, en el siglo XIX, la describió como «la más poblada y animada de la capital»: 143 casas en un lado, 174 en el otro, unos cuatro mil habitantes entre posadas, tenementones y talleres de oficios populares. Era la entrada sur de Madrid para mercancías, ganado y viajeros de provincias; la vía por la que llegaban esparteros, herreros, taberneros y tratantes de ganado que servían el Rastro y los mercados de la Cebada y San Miguel. Pedro de Répide la bautizó como «la Gran Vía popular», reconociendo su función de arteria comercial y social antes de que existiera la Gran Vía del ensanche.
La Fuentecilla, monumento de granito erigido hacia 1815-1816 con leones y símbolos heráldicos de la Villa, marca el cruce con la Calle de Arganzuela y sigue en pie.
Al extremo sur, la Puerta de Toledo actual —arco triunfal neoclásico del arquitecto Antonio López Aguado, construida entre 1813 y 1827— nació dedicada a José Bonaparte, fue reconvertida en homenaje a Fernando VII y a la independencia nacional, y fue declarada Bien de Interés Cultural en 1996. Hasta 1902, el nombre Calle de Toledo terminaba en ese arco; el tramo desde la Puerta hasta el Manzanares se llamaba Paseo de los Ocho Hilos, por las ocho filas de árboles que lo flanqueaban. En 1902 el Ayuntamiento absorbió ese paseo en la denominación Calle de Toledo y prolongó la vía hasta la Glorieta de las Pirámides.
Benito Pérez Galdós la convirtió en escenario recurrente de su novelística madrileña. En Fortunata y Jacinta escribió que «la bulla de la calle de Toledo» no distraía a Jacinta de sus pensamientos; en otros textos la llamó «arteria pletórica de vida, de sangre, de gracia, de alegría y de belleza», afirmando que no había calle más bonita ni pintoresca en el mundo.
La Puerta de Toledo guarda en sus cimientos la cápsula del tiempo más alterada de Madrid. Cuando José Bonaparte ordenó su construcción en 1813, se enterró un cofre con monedas josefinas y el texto constitucional de Bayona. Al volver Fernando VII, el Ayuntamiento desenterró la cápsula y sustituyó los documentos franceses por la Constitución de 1812 y medallas del rey. Semanas después, el mismo Fernando VII abolió esa constitución y ordenó sacar el texto liberal y meter en su lugar el decreto de abolición. En 1820, el levantamiento de Riego forzó una tercera intervención; en 1823, la restauración absolutista una cuarta. El arco se inauguró en 1827 con una cápsula cuyo contenido exacto los historiadores aún discuten.
Sus nombres
- Camino de ToledoSiglos XIII-XVI
- Calle de la MancebíaSiglo XIV (parcial)
- Calle Baja de ToledoSiglos XVI-XVII
- Paseo de los Ocho HilosSiglo XVIII-1902
- Calle de ToledoSiglo XVI-actualidad
Ver fuentes (10)
- Calle de Toledo – Wikipedia (en)
- Calle de Toledo, en el origen de La Latina – Cosas de Los Madriles
- Historia y costumbres de la calle Toledo – Ediciones La Librería
- La Calle de Toledo y la Cerca de Felipe II – Arte en Madrid
- El Antiguo Madrid – Mesonero Romanos (Biblioteca Virtual Cervantes)
- Puerta de Toledo (Madrid) – Wikipedia ES
- La cápsula del tiempo más ultrajada de Madrid – Paxaugusta
- Calle de Toledo – Historias de Madrid (en)
- Las calles de Madrid – Peñasco y Cambronero (BNE Digital)
- Por las calles de Madrid – Fotopaseo (calle de Toledo)
Cruces y bocacalles
- Glorieta Puerta de Toledo
- Gran Vía de San Francisco
- Paloma
- Capitán Salazar Martínez
- Arganzuela
- Humilladero
- Calatrava
- Bastero
- Santa Ana
- Sierpe
- López Silva
- Cebada
- Ruda
- Maldonadas
- Plaza de la Cebada
- San Millán
- Cava Alta
- Estudios
- San Bruno
- Colegiata
- Plaza de Segovia Nueva
- Tintoreros
- Concepción Jerónima
- Latoneros
- Túnel de la Plaza Mayor
- Imperial