Calle de la Cebada

Barrio de las Letras · Palacio

La calle toma el nombre del grano con el que históricamente se pagaba allí en especie: los labradores de los pueblos cercanos a Madrid acudían al paraje a vender y cribar la cebada destinada a los caballos de la caballería real. Peñasco y Cambronero (1889) lo formulan así, y Répide lo recoge y amplía: en ese tramo se separaba la porción de grano que correspondía como diezmo a varios párrocos del entorno, incluido el sacristán de San Pedro, remunerado en especie por tocar la campana de las tormentas. El nombre es paralelo al de la plaza homónima y ambos remiten a la misma actividad agraria.

La calle discurre en el barrio de Palacio (distrito Centro), entre la calle de Toledo y la plaza del Humilladero, en el extremo sur del Madrid medieval, cerca de la antigua Puerta de Moros. El terreno fue durante siglos propiedad de la Orden de Calatrava (encomienda de Moratalaz, documentada en 1536) y el espacio abierto que la flanquea por el este —⁠la posterior plaza de la Cebada⁠— estuvo levantado sobre una necrópolis islámica. El paraje se llamó primero plaza del Viento porque allí se aventaban las mieses: la corriente hacía el trabajo de separar el grano de la paja. El nombre desapareció en el siglo XVI cuando el uso se especializó en la venta de cereales y el espacio adquirió el carácter de mercado estable. Desde finales del siglo XVI el nombre Cebada ya es el que registra la documentación, y el plano de Texeira (1656) lo confirma como espacio consolidado dentro del tejido urbano. Durante el siglo XVII la plaza contó con dos fuentes ornamentales: la fuente de la Abundancia (1624, diseño de Juan Gómez de Mora, demolida en 1840) y la fuente de Endimión o de la Puerta de Moros. En 1622, según los Anales de León Pinelo, toda la plaza se transformó en jardín para celebrar la canonización de san Isidro. Durante el siglo XVIII acogió las grandes ferias de Madrid, y el pintor Manuel de la Cruz dejó el cuadro La feria de Madrid en la plaza de la Cebada (Museo del Prado), testimonio directo de su vitalidad comercial. La plaza pasó a ser el principal cadalso público de Madrid a principios del siglo XIX, en sustitución de la Plaza Mayor. El decreto de 1805 asignó formalmente el lugar para todas las ejecuciones de pena capital. Allí fue ejecutado Rafael del Riego el 7 de noviembre de 1823, arrastrado en un serón sobre un asno desde la cárcel, acusado de alta traición tras el fin del Trienio Liberal. El 6 de noviembre de 1837 se ejecutó en el mismo lugar al bandolero Luis Candelas, condenado a garrote vil por más de cuarenta robos. La plaza fue escenario de barricadas durante la revolución de 1854 y, tras la de 1868, recibió provisionalmente el nombre de plaza de Riego, que no prosperó. En 1870 se colocó la primera piedra de un mercado cubierto de hierro y cristal, diseñado por Mariano Calvo Pereira e inspirado en Les Halles de París, e inaugurado el 1 de abril de 1875. El Ayuntamiento lo demolió en 1956 alegando ruina, argumento desmentido por los informes técnicos: la operación respondía a la especulación inmobiliaria.
El 7 de noviembre de 1823 Rafael del Riego llegó al cadalso de la plaza de la Cebada conducido en un serón arrastrado por un burro —⁠degradación ritual reservada a los reos de alta traición⁠— tras pasar cuarenta y ocho horas en capilla. Subió de rodillas los peldaños del patíbulo, besando uno a uno. Pérez Galdós lo describe en El terror de 1824 como un hombre ya sin ánimo; la multitud que lo había aclamado tres años antes como libertador lo insultó. Fue ahorcado y luego decapitado.

Sus nombres

  • Plaza / Era del Vientoss. XIV-XV (anterior al XVI)
  • Calle de la Cebada / Plaza de la Cebadafinales del s. XVI – actualidad
  • Plaza de Riego (provisional)1868 – c. 1870
Naturaleza Alimentos origen disputado
Ver fuentes (10)

Cruces y bocacalles