Calle de la Ruda

El Rastro·Embajadores

El nombre procede de la planta Ruta graveolens, arbusto de intenso aroma que crecía en el huerto conventual colindante con la calle. Las fuentes discrepan sobre cuál de los dos conventos próximos era el origen del cultivo: Cambronero apunta al huerto del convento de la Latina, mientras que otras fuentes señalan el convento de Nuestra Señora de la Pasión, situado en la paralela calle de las Maldonadas entre 1565 y 1809.

Quien camina hoy por la calle de la Ruda, entre la calle de Toledo y la plaza de Cascorro, pisa una de las vías más viejas de Madrid: ya figura, con su nombre, en el plano que Texeira grabó en 1656. Corre por el barrio de Embajadores, en esa frontera donde el Rastro se topa con las cavas. El nombre viene de una planta. La ruda (Ruta graveolens), arbusto medicinal de olor penetrante, crecía pegada a la tapia de un convento cercano, aunque las fuentes discrepan sobre cuál. Hacia 1840 se montó allí un mercadillo de comida barata que Galdós metió en Misericordia, bautizándola como la calle más sucia y pestilente de Madrid. Del mismo siglo sobrevive el restaurante Malacatín, en el número 5, abierto en 1895 y todavía sirviendo cocido madrileño.
El 13 de diciembre de 1843, en una mañana fría y nevada, Salustiano Olózaga —⁠poco antes presidente del Consejo de Ministros⁠— huyó de Madrid disfrazado de labrador desde la casa de su amigo progresista Basualdo, en la calle de la Ruda. Acompañado por el ama de llaves hasta la Puerta de Toledo, enlazó con un guarda de dehesa que lo llevó a Leganés y de allí, con el contrabandista conocido como el Fraile, cruzó la frontera hacia Portugal.

Sus nombres

  • Calle de la RudaAnterior a 1656
Naturaleza Plantas y cultivos origen disputado
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