Calle de la Ruda

Barrio de Embajadores

El nombre procede de la planta Ruta graveolens, arbusto de intenso aroma que crecía en el huerto conventual colindante con la calle. Las fuentes discrepan sobre cuál de los dos conventos próximos era el origen del cultivo: Cambronero apunta al huerto del convento de la Latina, mientras que otras fuentes señalan el convento de Nuestra Señora de la Pasión, situado en la paralela calle de las Maldonadas entre 1565 y 1809.

La calle corre de sureste a noroeste entre la calle de Toledo y la plaza de Cascorro, en el barrio de Embajadores (distrito Centro), en el límite entre el área del Rastro y la zona de las cavas. Su trazado aparece en el plano de Texeira de 1656, lo que confirma que la vía y su nombre son anteriores a esa fecha. El nombre lo da la ruda (Ruta graveolens), arbusto medicinal y aromático de hoja glauca que se cultivaba junto a la tapia del convento vecino. Según Carlos Cambronero, el huerto del convento de la Latina llegaba hasta esta calle y en ese tramo existía una plantación considerable de la especie. Otras fuentes —⁠entre ellas varios textos de divulgación que citan a Pedro de Répide⁠— atribuyen el cultivo al convento de Nuestra Señora de la Pasión, fundación dominica que ocupó la paralela calle de las Maldonadas desde mediados del siglo XVI hasta su demolición en 1809 por orden de José I. La proximidad de ambos conventos hace plausibles las dos versiones; sin acceso directo al texto original de Répide o al de Peñasco y Cambronero (1889), no es posible resolver la discrepancia. Lo que sí es claro es la vocación de la calle desde el siglo XIX. A partir de la década de 1840 se instaló en ella un mercadillo callejero al aire libre que vendía comestibles baratos, a menudo de segunda mano o procedentes de los excedentes del cercano Mercado de la Cebada. El Ayuntamiento recibió quejas por insalubridad desde 1846. Benito Pérez Galdós la retrató en Misericordia (1897) como el lugar donde la protagonista Benina acudía a comprar huevos rotos y restos de legumbre cuando los fondos de su señora no llegaban para más: la llamó la calle más sucia y pestilente de Madrid. Vicente Blasco Ibáñez también la situó en el mismo registro en La Horda (1905). El mercadillo informal persistió hasta 1936. En ese mismo entorno pobre y transitado tuvo lugar la anécdota política más conocida de la calle: el político progresista Salustiano Olózaga, recién destituido de la presidencia del Consejo de Ministros y acusado de haber coaccionado a la reina Isabel II para que firmase un decreto de disolución de las Cortes, se ocultó en casa de su amigo Basualdo, en la calle de la Ruda. En la madrugada del 13 de diciembre de 1843, disfrazado de labrador y acompañado por el ama de llaves hasta la Puerta de Toledo, logró salir de Madrid con la ayuda de un guarda de finca y, más tarde, del contrabandista conocido como el Fraile. Cruzó la frontera portuguesa y no regresó hasta el cambio político. Del siglo XIX data también la apertura del restaurante Malacatín (número 5), fundado en 1895 y en activo hasta hoy, conocido por el cocido madrileño. El nombre del local se atribuye a un músico mendigo, habitual del lugar, apodado así por sus vecinos.
El 13 de diciembre de 1843, en una mañana fría y nevada, Salustiano Olózaga —⁠poco antes presidente del Consejo de Ministros⁠— huyó de Madrid disfrazado de labrador desde la casa de su amigo progresista Basualdo, en la calle de la Ruda. Acompañado por el ama de llaves hasta la Puerta de Toledo, enlazó con un guarda de dehesa que lo llevó a Leganés y de allí, con el contrabandista conocido como el Fraile, cruzó la frontera hacia Portugal.

Sus nombres

  • Calle de la RudaAnterior a 1656
Naturaleza Plantas y cultivos origen disputado
Ver fuentes (8)