Calle de Santa Ana

El Rastro·Embajadores

Una imagen de santa Ana, madre de la Virgen María, guardada en la finca de la familia Herreras, dio nombre a la calle cuando la devoción popular convirtió ese tramo en punto de peregrinación gitana. La imagen se trasladó después a la iglesia de Santa María, donde la familia Herreras costeó una capilla propia. Santa Ana era patrona y abogada de la Villa de Madrid.

Calle de Santa Ana dibuja un arco en pleno corazón del Rastro, entre la calle de la Ruda y la del Bastero, junto a la plaza de la Vara del Rey. Apenas 212 metros. El nombre llegó con una imagen. La familia de los Herrera guardaba en su casa una talla de santa Ana, patrona y abogada de la villa. Los gitanos del contorno le tenían especial devoción por ser madre de la Virgen. Cuando los Herrera trasladaron la imagen a la iglesia de Santa María y le levantaron capilla, la romería quedó atada a ese templo: cada 26 de julio, los gitanos bailaban a su puerta. Cervantes recogió aquella costumbre en La gitanilla: Preciosa entra en Madrid un día de Santa Ana con una danza de ocho gitanas y toca sus sonajas ante la imagen de la santa. La calle conserva, sin saberlo el caminante, el escenario de esa página. En el número 20 antiguo estuvo hasta 1851 la casa de las Cinco Tejas, tenida por la vivienda más pequeña de Madrid: tan estrecha era su fachada que solo cinco tejas bastaban para cubrirla.
En el número 20 antiguo de la manzana 88 existió hasta 1851 la casa de las Cinco Tejas, que Répide llama «la casa más pequeña de Madrid». El apodo venía de que solo cinco tejas cabían en su fachada. Fue derribada ese año sin que conste qué se construyó en su lugar.

Sus nombres

  • Sin denominación documentadaAnterior a 1708
  • Calle de Santa Ana11 enero 1835 – actualidad
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (6)