Calle de la Concepción Jerónima
Barrio de Embajadores
El nombre viene del convento de monjas concepcionistas jerónimas que ocupó un solar de esta vía desde 1509 hasta su demolición en 1890. El convento lo fundó Beatriz Galindo («la Latina»), preceptora de los hijos de los Reyes Católicos, en terrenos de la viña que había pertenecido a su marido, Francisco Ramírez de Madrid, artillero mayor de la Corona.
La calle discurre desde la de Atocha hasta la plaza de Segovia Nueva, bordeando por el norte el Palacio de Santa Cruz (actual sede del Ministerio de Asuntos Exteriores). Su tramo inicial, entre Atocha y la calle del Conde de Romanones, aparece en el plano de Texeira (1656) con el nombre independiente de calle de Barrionuevo. El plano de Espinosa (1769) ya muestra el conjunto bajo una sola denominación, la que subsiste hoy.
El convento que da nombre a la calle tiene una historia enredada desde su mismo origen. Francisco Ramírez de Madrid murió en 1501 sin dejar disposición sobre su viña del camino de Toledo. Su viuda, Beatriz Galindo, había fundado en 1502 un hospital junto a la iglesia de La Concepción en la calle de Toledo y quiso levantar junto a él un monasterio de jerónimas. Los franciscanos de San Francisco el Grande alegaron que Ramírez les había prometido en vida aquella propiedad y ganaron el pleito ante la Rota Romana: el convento pasó a ser de concepcionistas franciscanas. Las monjas jerónimas que Beatriz había instalado se trasladaron entonces a una segunda casa de la familia Ramírez, más arriba en la misma vía, y allí levantaron el monasterio de la Concepción Jerónima, cuya construcción dirigió el maestro Mahomad Ibn Lope Ibn Hazam (Maese Hazán), arquitecto hispanomusulmán. Las religiosas tomaron posesión el 15 de mayo de 1509. La iglesia tenía planta de cruz latina con bóvedas góticas.
Beatriz Galindo murió el 23 de noviembre de 1535 y fue enterrada en el convento que había fundado. En su testamento pedía sepultura en el coro, aunque previamente había encargado dos cenotafios labrados para ella y para su marido, uno a cada lado del retablo. El de Francisco Ramírez nunca fue localizado.
El convento sobrevivió a la desamortización de Mendizábal de 1836, pero no a la remodelación urbana de finales del siglo XIX: en 1890 fue expropiado para abrir la calle del Duque de Rivas. Las monjas se trasladaron primero a la calle Alberto Lista, 29 (hoy Ortega y Gasset), y en 1967 a El Goloso, en terrenos del duque del Infantado, donde permanecen.
En esta calle tuvo casa madrileña Diego Velázquez desde su llegada a la Corte en 1623: habitó el número 21 (numeración actual), un alojamiento provisional cedido antes de que se le concediera vivienda junto al Alcázar; con el tiempo traspasó la casa a su hija y a su yerno Juan Martínez del Mazo. Una placa en la esquina con el callejón de la Concepción Jerónima recuerda el hecho.
Durante casi un siglo albergó también la Cárcel de Corte, instalada en el antiguo oratorio de los Clérigos Misioneros del Salvador tras la expulsión de los jesuitas en 1767. En 1905 el Coliseo Imperial, construido en un solar de la calle por Ramón Marsá, acogió el primer cinematógrafo estable de Madrid instalado en un edificio de obra; en la función inaugural un acróbata atravesó la pared del escenario al dar un salto mortal y cayó en la sala contigua donde se jugaba al ajedrez. El teatro fue derribado a finales de los años veinte del siglo XX para construir una casa de vecinos.
Pedro de Répide, en su obra Las calles de Madrid (publicada por entregas en los años veinte, editada en volumen en 1971), recoge dos datos del convento: las misteriosas revelaciones que experimentó sor Catalina de Nazaret durante el reinado de Felipe II, y la existencia del Cristo de los Traperos, imagen de una cofradía del mismo nombre que financiaba sus reuniones solemnes con los ingresos de la venta de las colas de los caballos muertos en la plaza de toros.
Al demoler el convento en 1890, los obreros encontraron bajo el altar mayor el cuerpo de Beatriz Galindo en estado de incorrupción. Ella había pedido en su testamento ser enterrada en el coro, con discreción, pero alguna religiosa la inhumó bajo el altar por considerarlo sitio más digno. El descubrimiento reabrió la cuestión de su posible beatificación. Los restos se trasladaron con el convento y se conservan hoy en El Goloso.
Sus nombres
- Calle de Barrionuevo (tramo Atocha–Conde de Romanones)Hasta c. 1769
- Calle de la Concepción JerónimaDesde c. 1769 (nombre unificado)
Ver fuentes (8)
- Calle de la Concepción Jerónima — Wikipedia
- Convento de la Concepción Jerónima — Wikipedia
- Concepción Jerónima — Alfa y Omega (semanario diocesano de Madrid)
- Madrid: sus viejas calles — Concepción Jerónima (blog callesdemadrid)
- Tabernas antiguas de Madrid: Calle Concepción Jerónima, el Mesón de los Huevos
- Velázquez en Madrid — Mirador Madrid
- Coliseo Imperial — Wikipedia
- Monasterio de la Concepción Jerónima de Madrid — PARES (Portal de Archivos Españoles)