Glorieta Puerta de Toledo

Barrio de Palacio

La glorieta toma el nombre del arco monumental que la preside desde 1827: la Puerta de Toledo, cuarta estructura con ese topónimo en el mismo eje viario, llamado así porque daba salida al Camino Real de Andalucía en dirección a la ciudad imperial de Toledo.

Cuatro puertas han llevado el nombre de Toledo en este extremo sur de la ciudad, cada una desplazada hacia el exterior a medida que Madrid crecía. La primera, en el siglo XV, se abría en la cerca medieval junto al Hospital de la Latina, en la confluencia de las calles Toledo y Santa Ana. La segunda se levantó en 1625 con la cerca de Felipe IV, algo más al norte de la actual, construida en ladrillo; el plano de Pedro Texeira (1656) la registra como una portada pequeña y angosta, sin pretensión monumental. La tercera fue un arco provisional. La cuarta y definitiva, que ocupa hoy el centro de la glorieta, comenzó su historia bajo dominio napoleónico: hacia 1811-1812, José I Bonaparte encargó al arquitecto Silvestre Pérez un arco triunfal que conmemorara su propia entronización. La expulsión francesa de 1813 paralizó la obra. El Ayuntamiento acordó entonces levantar un nuevo arco en honor de la Soberanía Nacional reconocida por la Constitución de Cádiz, y encargó el proyecto al arquitecto neoclásico Antonio López Aguado, discípulo de Juan de Villanueva y maestro mayor de Madrid desde 1814. Las obras no arrancaron con firmeza hasta 1817, cuando Fernando VII, recién restaurado en el trono absoluto, decidió impulsar el monumento y rededicarlo exclusivamente a su propia gloria, suprimiendo cualquier referencia constitucional. El dinero llegó de impuestos sobre el vino y los aguardientes. La puerta se inauguró en 1827, la última de carácter monumental erigida en el antiguo recinto de Madrid. Mide 29 metros de alto por 28,50 de ancho; el granito forma la estructura y la piedra caliza blanca de Colmenar los elementos decorativos y escultóricos. El arco central, de cañón semicircular, flanquea dos vanos laterales rectangulares. La fachada sur, orientada al río, muestra semicolumnas y pilastras de orden jónico; la fachada interior resulta más sobria. Los grupos escultóricos, diseñados por José Ginés y ejecutados por Ramón Barba y Valeriano Salvatierra, representan una alegoría de España con Minerva victoriosa sobre dos hemisferios, figuras de las Artes y las Provincias, y trofeos militares que celebran la victoria sobre la ocupación francesa. La inscripción en latín llama a Fernando VII «padre de la patria, el Deseado y el Restituido». La vocación de la puerta fue siempre de control: durante el siglo XIX fue el único acceso autorizado para la entrada de ganado a Madrid, función que mantuvo hasta la apertura del matadero de Legazpi a comienzos del XX. En la segunda mitad del XIX, cuando las ejecuciones públicas se trasladaron desde la plaza de la Cebada a terreno extramuros, el campo cercano a la puerta sirvió de patíbulo; los días de garrote los carruajes transportaban espectadores desde el centro a dos reales el trayecto. El monumento fue declarado Bien de Interés Cultural en 1996. Las obras del metro causaron en el XX una ligera deformación del arco central, corregida en la restauración de 1994-1995. La glorieta que lo rodea forma eje visual con el puente de Toledo y los dos obeliscos de Francisco Javier de Mariátegui (1833) que presiden la glorieta inmediata al sur, equivocadamente bautizada «de las Pirámides» por acuerdo municipal de 1944.
Bajo los cimientos de la puerta se enterró, en el momento de la primera colocación de piedra, una caja con monedas de la época, guías de Madrid, calendarios y ejemplares de las constituciones josefinas. Al retomar las obras bajo la Constitución de 1812, el Ayuntamiento desenterró la caja y sustituyó los documentos bonapartistas por un ejemplar de «La Pepa» y medallas de Fernando VII. Cuando este mismo rey abolió la Constitución en 1823, ordenó abrir la caja de nuevo y reemplazar el texto constitucional por el Diario de Madrid de la fecha, la Guía de Forasteros y el Sarrabal de Milán, un almanaque de circulación popular. La puerta fue así, durante quince años de obras, una cápsula del tiempo en la que el régimen vigente reescribía literalmente la historia enterrada bajo sus pies.

Sus nombres

  • Puerta de Toledo (cerca medieval)Siglo XV
  • Puerta de Toledo (cerca de Felipe IV)1625
  • Arco provisional / tercer accesoSiglo XVII-XVIII
  • Proyecto napoleónico (no ejecutado)1811–1812
  • Glorieta / Puerta de Toledo (actual)1813–1827
Construcciones Edificios e instituciones origen disputado
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