Ronda de Segovia

Barrio de Palacio

El nombre remite al portillo de Segovia, una de las catorce aberturas menores de la Cerca de Felipe IV (1625-1868). Ese portillo se abría en el tramo sur de la muralla, junto al acceso natural hacia el camino que llevaba a la ciudad de Segovia una vez cruzado el Manzanares por el puente del mismo nombre. Según Isabel Gea, la ronda adoptó la denominación del portillo más próximo, siguiendo la norma común al resto de las rondas del arco sur.

La Ronda de Segovia ocupa el límite suroeste del distrito de Palacio, entre la intersección con la calle de Segovia y la Glorieta de la Puerta de Toledo. Describe un arco descendente de algo menos de un kilómetro que acompaña la topografía abrupta del cerro de las Vistillas hacia la vega del Manzanares. Con las rondas de Atocha, Valencia y Toledo, forma el primer cinturón de circunvalación del casco histórico. La vía se formalizó hacia 1825 sobre el camino de ronda que desde la Edad Moderna recorría el exterior de la muralla. Ese camino de servicio, que abría al amanecer y cerraba al anochecer como todos los accesos de la Cerca, se convirtió en paseo una vez que la revolución de 1868 forzó el derribo de la tapia fiscal de Felipe IV. El Ensanche de 1868 trazó las cuatro rondas como vías residenciales de transición entre la ciudad compacta y los nuevos barrios exteriores, aunque en esta zona la topografía ralentizó la colmatación. Pedro de Répide describió el tramo a principios del siglo XX como una sucesión de cuestas con nombre propio: Javalquinto, Algeciras, las Descargas, el jardín de la Orden y las escalerillas de la calle del Águila. Cada una conservaba vestigios de un uso anterior. La zona albergaba tenerías herederas de las antiguas de la Ribera de Curtidores, aprovechando la proximidad al río para el trabajo del cuero. Peñasco y Cambronero registraron en 1889 que construcciones aisladas ya ocupaban este borde desde 1688, décadas antes de que la vía se trazara como tal. En el número 91 (o 95, según la fuente) subsiste un lienzo de la Cerca de Felipe IV de unos siete metros en planta de L, con un aparejo a la toledana de ladrillo y mampostería, altura de 5,60 metros y una pequeña hornacina con arco apuntado. Es uno de los fragmentos más íntegros de la muralla en Madrid. El Parque de Bomberos n.º 3, levantado en 1907 según proyecto de Isidoro Delgado Vargas de 1903, ocupa el número 95 desde su inauguración el 8 de febrero de 1907 y sigue en activo.
En el número 91 de la ronda se conserva un fragmento de la Cerca de Felipe IV de unos siete metros con aparejo toledano de ladrillo y mampostería. Flanquea el Parque de Bomberos n.º 3, activo desde 1907, de manera que los bomberos del Centro trabajan literalmente adosados al único lienzo de muralla reconocible que queda en esa parte de la ciudad.

Sus nombres

  • Camino de ronda exterior de la Cerca de Felipe IV1625–1825
  • Paseo de Ronda (tramo de Segovia)c. 1825–1868
  • Ronda de Segovia1868–actualidad
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