Gran Vía de San Francisco

La Latina·Palacio

El nombre deriva de la Real Basílica de San Francisco el Grande, que ocupa el extremo sur de la vía y da nombre al barrio histórico cuya trama urbana fue demolida para abrir la avenida entre 1958 y 1961. El referente último es San Francisco de Asís, a quien la tradición atribuye la fundación de una ermita en ese cerro en el siglo XIII.

La Gran Vía de San Francisco baja recta desde la Puerta de Toledo hasta la plaza que lleva el nombre de la basílica de San Francisco el Grande, que la corona por el sur. Pero antes de existir como avenida, fue un barrio entero al que hubo que demoler. El proyecto que se construyó lo firmó Secundino Zuazo en 1932. Para abrir paso planteó arrasar el barrio de San Francisco, un denso tejido de los siglos XVII y XVIII que el urbanismo de la época juzgó más barato derribar que reparar. La cuenta da vértigo: 103 fincas, 1.811 viviendas y cerca de 11.000 vecinos borrados del mapa. La piqueta empezó en abril de 1936, y semanas después la Guerra Civil lo congeló todo. La avenida no se abrió al tráfico hasta que Franco presidió el acto el 18 de julio de 1961. Quedó un defecto que aún se nota al caminar: un error de rasante levantó una elevación que los vecinos bautizaron como «la joroba» y que impide ver de un tirón la basílica desde la Puerta de Toledo. Allanarla se consideró impagable, y la chepa se quedó.
El día en que el Ayuntamiento aprobó el nombre «Avenida de los Reyes Católicos» (11 de junio de 1958), moría en San Juan de Puerto Rico el poeta Juan Ramón Jiménez. Algunos sectores pidieron que la nueva avenida llevara su nombre en homenaje. La propuesta no prosperó.

Sus nombres

  • Trama del barrio de San Franciscosiglos XVII-XVIII
  • Avenida de los Reyes Católicos11 junio 1958 – 30 septiembre 1966
  • Gran Vía de San Francisco (Avenida de la)desde 30 septiembre 1966
Religión y devoción Conventos y fundadores origen disputado
Ver fuentes (6)