Plaza de San Francisco

La Latina·Palacio

La plaza toma nombre del convento franciscano que dominó el promontorio desde al menos el siglo XIII. El convent recibió en vida el apelativo «el Grande» para distinguirse de otro convento de San Francisco de Paula, situado en la Carrera de San Jerónimo junto a la Puerta del Sol. El espacio abierto frente a su fachada se llamó popularmente Campillo de San Francisco antes de consolidarse como plaza formal.

Cuenta la tradición que en 1217 el propio San Francisco de Asís levantó aquí una ermita junto al río, en terreno cedido por los vecinos. Ningún documento anterior al siglo XVII la respalda: es devoción, no crónica. Sobre aquel solar creció el convento franciscano más importante de Madrid, que llegó a custodiar los Santos Lugares de Jerusalén. El frente que hoy vemos nació el 31 de agosto de 1760, cuando los frailes derribaron el convento medieval para erigir un templo monumental. La obra pasó por tres manos hasta que Sabatini cerró la fachada en 1784, con Carlos III presidiendo la consagración. La plaza sufrió su mayor sacudida en el siglo XX. La apertura de la Gran Vía de San Francisco, empezada en 1936 e inaugurada en 1961, arrasó el barrio inmediato de casas de los siglos XVII y XVIII y rehízo por completo sus bordes.
El 20 de junio de 1869, una comitiva de cinco kilómetros recorrió Madrid con carrozas fúnebres que portaban los restos de Calderón de la Barca, Quevedo, Garcilaso de la Vega y otros hasta el Panteón Nacional instalado en la basílica. Las crónicas de la época señalan que fue la primera vez que se empleó iluminación eléctrica en un acto público en Madrid. Cinco años después, en 1874, el proyecto de panteón se abandonó y los restos regresaron a sus lugares de origen: Quevedo volvió a Villanueva de los Infantes, Lanuza a Zaragoza, Ercilla a las carmelitas de Ocaña.

Sus nombres

  • Campillo de San FranciscoSiglo XVII – siglo XIX
  • Plaza de San FranciscoSiglo XIX – actualidad
Religión y devoción Conventos y fundadores origen disputado
Ver fuentes (10)