Travesía de las Vistillas

Barrio de las Letras · Palacio

El nombre deriva del cerro de Las Vistillas, designado así por las panorámicas que se divisan desde su cima: la sierra de Guadarrama, el Manzanares, la Casa de Campo y el conjunto del Palacio Real. La travesía toma el topónimo porque desemboca en la plaza que presidía ese cerro, hoy plaza de Gabriel Miró.

La Travesía de las Vistillas discurre entre la plaza de San Francisco el Grande y la calle de Don Pedro, en el barrio de Palacio (distrito Centro), al borde occidental del cerro que desde la Edad Media sirvió de defensa natural a la villa. Su trazado es breve y de pendiente suave; conecta la trama conventual de San Francisco con el espacio abierto que dominaba las vistas hacia el río. Antes de 1835 la vía se conoció por dos nombres sucesivos. El primero, Cruz de San Roque, remite a un humilladero dedicado al santo protector contra la peste que existió en el entorno; el segundo, Travesía de la Flor, de origen desconocido, aparece en documentación anterior al nomenclator liberal. En 1835, cuando el Ayuntamiento constitucional ordenó y rebautizó las vías de Madrid, la calle adoptó el nombre de las Vistillas, el mismo topónimo que ese año se asignó también a la plaza del cerro. El cerro mismo aparece rotulado como «Vistillas de San Francisco» en el plano de Texeira (1656) y como «Plaza de las Vistillas» en el de Espinosa (1769), lo que sitúa la consolidación del topónimo bien antes de la denominación oficial de la travesía. Mesonero Romanos, en El antiguo Madrid (1861), describe el conjunto del barrio de San Francisco como una zona de palacios nobles y conventos que formaba el límite occidental de la ciudad, sin mencionar la travesía por su nombre actual. En las primeras décadas del siglo XX, el edificio situado en la esquina entre la calle San Buenaventura y la Travesía de las Vistillas —⁠construido en 1915 por el arquitecto Amós Salvador Carreras, con frente a la plaza de las Vistillas⁠— albergó el estudio del escultor Victorio Macho, que allí trabajó tras el encargo del monumento a Galdós. Macho cedió el espacio al pintor Ignacio Zuloaga, quien lo ocupó hasta su muerte el 31 de octubre de 1945. El busto de caliza que Juan Cristóbal González Quesada esculpió a Zuloaga en 1947 se instaló en los jardines del cerro, a pocos metros de la travesía.
El edificio esquinero entre la Travesía de las Vistillas y la calle San Buenaventura fue estudio sucesivo de dos figuras mayores del arte español. Victorio Macho lo ocupó en los años veinte tras ganar el encargo del monumento a Pérez Galdós para el Retiro. Ignacio Zuloaga lo alquiló después y allí murió el 31 de octubre de 1945; el pintor eligió ese lugar, según dejó escrito, por la vista del Palacio Real y la Sierra.

Sus nombres

  • Cruz de San Roqueanterior a siglo XIX
  • Travesía de la Floranterior a 1835
  • Travesía de las Vistillas1835 hasta hoy
Naturaleza Paisaje origen disputado
Ver fuentes (8)