Calle de los Cabestreros

Barrio de Embajadores

El nombre proviene del gremio de artesanos que fabricaban cabestros: ramales y arneses de cáñamo trenzado para sujetar y guiar caballerías. El gremio se asentó en esta vía y en las calles adyacentes, probablemente desde el siglo XVII, y la presencia documentada del nombre data al menos del plano de Texeira de 1656.

La calle desciende desde la calle del Mesón de Paredes hasta la de Embajadores, en el barrio de Embajadores (Lavapiés), distrito Centro. Su nombre fija en el callejero la memoria de los cordeleros de cáñamo que trabajaban en esta vía: torcían la fibra para obtener ramales, jáquimas y atalajes destinados a las bestias de carga y tiro que circulaban por el Madrid preindustrial. Pedro de Répide, en «Las calles de Madrid» (publicado por entregas en La Libertad, 1921-1925), recoge que el gremio compró terrenos en la zona para levantar una capilla a su patrón, San Antonio Abad, dentro de la primitiva iglesia de San Cayetano. Mesonero Romanos la cita en «El antiguo Madrid» (1861) entre las calles de «expresivos nombres» que definen el carácter artesanal y popular del distrito del Rastro, junto a calles del Carnero y de las Velas. La fuente vecinal situada en el cruce con Mesón de Paredes aparece registrada en el plano de Pedro de Texeira (1656, lámina 18, número 53), lo que establece la presencia del topónimo antes de mediados del siglo XVII. Juan Claudio Aznar de Polanco la documenta de nuevo a comienzos del XVIII. La fuente adquirió el apodo popular de «de los Machos» o «de los Valentones» por la creencia de que sus aguas fortalecían la virilidad; la copla «Este es un macho porque ha bebido el agua de Cabestreros» circuló entre los vecinos del barrio. En 1934, durante la Segunda República, se instaló la fuente actual de dos caños y pilones de granito y piedra blanca de Colmenar, con la inscripción «República Española / Ayuntamiento de Madrid», una de las dos únicas fuentes con simbología republicana que sobreviven en Madrid. El solar del convento de Santa Catalina de Siena, instalado en 1824 en el antiguo palacio de los Condes de Torres y demolido en los primeros años 2000, dio lugar a la Plaza de Cabestreros, rebautizada Plaza de Nelson Mandela por acuerdo unánime del Ayuntamiento en enero de 2014. El arquitecto Pedro de Ribera, maestro mayor de obras y fuentes de la Villa desde 1726, nació en 1681 en la calle del Oso —⁠vía paralela⁠— y vivió durante años en la calle Mesón de Paredes, a pocos metros de la fuente; fue enterrado en San Cayetano, el templo más próximo. La vecindad de Ribera con este entorno es un dato confirmado, aunque las fuentes consultadas no lo vinculan directamente a la calle de los Cabestreros. El gremio fue trasladando sus talleres progresivamente hacia la calle de Toledo, pero no arrastró el nombre consigo.
La fuente de la calle fue conocida como «Fuente de los Machos» o «de los Valentones» por la creencia popular de que sus aguas otorgaban vigor masculino. La copla que circuló en el barrio rezaba: «Este es un macho porque ha bebido el agua de Cabestreros». Una hipótesis apunta a la alta natalidad del barrio humilde de Lavapiés; otra, a la imagen de los propios artesanos probando su fuerza junto a la fuente mientras tiraban de los carros de carga.

Sus nombres

  • Calle de los Cabestrerosantes de 1656 – actualidad
Oficios Gremios origen disputado
Ver fuentes (9)