Travesía de los Cabestreros

Barrio de Embajadores

El nombre viene del gremio de cordeleros de cáñamo que fabricaban cabestros y ramales para las caballerías. Desde el siglo XVIII varios miembros del gremio residían y tenían sus talleres en estas vías. La travesía tomó el nombre de la calle contigua y fue conocida también como travesía de San Juan; según Antonio Capmany, en época anterior se llamó calle de San Justo por una pintura devocional en una casa de la Congregación Sacramental de San Justo.

La Travesía de los Cabestreros une la calle homónima con la de Embajadores, en el barrio de Embajadores del distrito Centro. Es una vía corta, en ángulo, que funcionó como paso secundario entre dos arterias del arrabal sur de Madrid. Su nombre procede del oficio de cabestrero: artesano que hilaba cáñamo para obtener cordeles con los que fabricaba cabestros, jáquimas y ramales para las caballerías de carga y tiro. El gremio se concentró en esta zona al menos desde el siglo XVIII, cuando la Calle de los Cabestreros —⁠perpendicular a la travesía⁠— era ya conocida por ese nombre. Pedro de Répide documenta que el gremio compró terrenos en el barrio para levantar una capilla bajo la advocación de su patrón, San Antonio Abad, dentro de la primitiva iglesia de San Cayetano. La devoción al santo generó una de las festividades más vistosas del barrio. El día de San Antón los gitanos de la zona traían sus mulas enjaezadas a recibir la cebada bendita en un altar portátil colocado a la puerta de San Cayetano, y una procesión dramatizaba las tentaciones del santo en el desierto camino del Rastro. Con el tiempo el gremio fue trasladando sus talleres hacia la Calle de Toledo, pero el nombre quedó fijo en ambas vías. La travesía aparece ya en el plano de Texeira (1656) como parte del tejido urbano del arrabal, y en el de Espinosa de los Monteros (1769) figura la fuente de Cabestreros en la confluencia con Mesón de Paredes, abastecida por el ramal del Bajo Abroñigal. Esa fuente, llamada popularmente Fuente de los Machos o de los Valentones por la creencia de que sus aguas conferían virilidad, fue reformada en 1934 y es hoy una de las pocas supervivientes con inscripción explícita de la II República. En la manzana entre la Calle de los Cabestreros y la Calle del Oso se conserva la corrala donde se cree que nació y tuvo su taller Pedro de Ribera, alarife churrigueresco que diseñó algunas de las obras más reconocibles del Madrid del XVIII; Ribera fue enterrado en San Cayetano, la misma iglesia patronal del gremio.
La fuente situada en la confluencia de la Calle de los Cabestreros con Mesón de Paredes fue apodada Fuente de los Machos por la creencia popular de que su agua confería virilidad extraordinaria. El dicho circuló en el barrio: «Este es un macho porque ha bebido el agua de Cabestreros.» La fuente ya aparece en el plano de Texeira de 1656 (lámina 18, número 53) y Mesonero Romanos la documenta en 1862 abasteciendo también al convento de Santa Catalina de Siena. La versión republicana de 1934, que conserva la inscripción «República Española — Ayuntamiento de Madrid», sobrevivió al franquismo por descuido municipal y es hoy una rareza en el espacio público madrileño.

Sus nombres

  • Travesía de San Justo (posible denominación)Siglos XVI-XVII (anterior al XVIII)
  • Travesía de San JuanSiglos XVII-XIX (hasta bien entrado el XIX)
  • Travesía de los CabestrerosSiglo XVIII en adelante (nombre consolidado; formalización oficial en el XIX)
Oficios Gremios origen disputado
Ver fuentes (10)

Cruces y bocacalles