Calle Mira el Río Alta

Barrio de Embajadores

El nombre remite al diluvio que anegó Madrid durante el invierno de 1434-1435 (o 1438-1439, según la fuente). El Manzanares se desbordó y los vecinos subieron al peñón que coronaba este extremo del caserío medieval para contemplar la crecida, gritando «¡Mira el río!». La denominación también pudo nacer, de forma más prosaica, de la orientación de las primeras casas edificadas aquí, que tenían vistas directas hacia el río. Ambas explicaciones no son incompatibles: la leyenda amplificó lo que quizá fue solo topografía.

La calle discurre entre la calle de Carlos Arniches y la de Arganzuela, en la ladera sur del casco histórico que desciende hacia la Puerta de Toledo. Forma pareja con Mira el Río Baja, perpendicular a ella: la Alta queda en lo alto del corte del terreno, la Baja baja en pronunciada pendiente hasta la Plaza del Campillo del Mundo Nuevo. Ese desnivel no es accidental: todo el sector se articuló sobre el Peñón, un escarpe rocoso que dominaba la vega del Manzanares antes de que el Ayuntamiento lo desmontara para urbanizar lo que hoy se llama Campillo del Mundo Nuevo. La calle perteneció durante siglos al arrabal extramuros, zona de expulsados del centro: colchoneros, ropavejeros, tratantes. Desde el siglo XVII el Rastro fue consolidando su geografía a su alrededor y las dos calles Mira el Río quedaron como arterias secundarias pero integradas en la red de tiendas de segunda mano y puestos de acarreo que define hoy la zona. El plano de Espinosa de los Monteros (1769) todavía registra la Alta con el nombre «Pasarón», que la tradición local, confirmada por Pedro de Répide, identifica como el apellido de Juan García Pasarón, sacristán de la parroquia de San Justo que fundó en esta calle una escuela para niños pobres. Répide fecha la escuela en tiempos del corregidor Marqués de Vadillo (1715-1729). El barrio aparece en Fortunata y Jacinta de Galdós como territorio del proletariado urbano. La corrala sobre Mira el Río sirve al novelista de contraste con los pisos burgueses del Ensanche: máxima expresión del espacio hacinado frente al lujo solitario de Salamanca.
El cronista Antonio Capmany recogió que los madrileños subieron al peñón de este extremo de la ciudad durante el diluvio de invierno —⁠casi tres meses de lluvia y nieve continuadas⁠— para ver la crecida del Manzanares gritando «¡Mira el río!». La fecha que Capmany y Répide dan es octubre de 1439 a enero de 1440, pero investigadores posteriores señalan que todos los datos apuntan cuatro años antes, al invierno de 1434-1435, y que el 1439 puede ser un error tipográfico que se ha repetido durante siglos. La crecida fue seguida de hambre y una epidemia que mató a más de cinco mil personas en una ciudad de unos veinte mil habitantes.

Sus nombres

  • Calle de Juan García Pasaróns. XVII - circa 1769
  • Calle de Mira el Río Altacirca finales s. XVIII - actualidad
Descriptivos Forma y trazado origen disputado
Ver fuentes (9)