Calle del Duque de Alba
Barrio de Embajadores
La calle lleva el nombre del III duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, el llamado Gran Duque, que mandó construir su palacio en este tramo durante el reinado de Carlos I. El topónimo aparece ya fijado en el plano de Texeira (1656), lo que lo convierte en uno de los más estables del callejero de Madrid desde al menos el siglo XVII.
La calle discurre entre la plaza de Tirso de Molina y la calle de los Estudios, en el barrio de Embajadores, distrito Centro, con una longitud de unos 170 metros. Antes de que los duques adquirieran la propiedad, el solar albergó una casona de estilo castellano que a finales del siglo XVI y comienzos del XVII hospedó a personajes de relieve en la corte de Felipe III: San Francisco Carracciolo, San Luis Gonzaga, Pedro de Médici y Pedro Franqueza, conde de Villalonga, valido del duque de Lerma, que acabó preso y confiscado por corrupción. El duque de Alba adquirió la mansión, junto a otra vivienda contigua, en las últimas décadas del siglo XVII; los arquitectos Manuel y José del Olmo realizaron las tasaciones. La familia ducal residió allí hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando se trasladó al Palacio de Buenavista, cerca de Cibeles, y después al Palacio de Liria. En el ensanchamiento del lado de los pares que forma la plaza del Duque de Alba se levantó la Casa de las Temporalidades, antigua dependencia del Colegio Imperial de los Jesuitas, fundado por la emperatriz María de Austria. La expulsión de los jesuitas en 1767 dejó el inmueble en manos de la Corona, y a finales del siglo XVIII lo ocuparon Manuel Godoy y su esposa María Teresa de Borbón y Vallabriga, duquesa de Sueca, retratada por Goya. En 1889, cuando Peñasco y Cambronero redactaron su obra, el edificio servía de cuartel de la Guardia Civil. Hoy es propiedad municipal. El palacio propiamente dicho, en el número 10, fue objeto de una reconstrucción completa en 1861 por encargo del XII duque de Berwick y Alba, con proyecto del arquitecto Alejandro Sureda: el resultado fue un edificio de carácter clasicista isabelino que sustituyó casi por completo la fábrica anterior. A finales del siglo XIX se subdividió en pisos con locales comerciales en planta baja. El edificio de la sede del diario El Imparcial, en el número 4, construido en 1913 por Daniel Zavala Álvarez con dos torretas en las esquinas, añadió al perfil de la calle una pieza de eclecticismo periodístico que mantiene protección integral en el planeamiento municipal. Según Répide, la calle recibió en algún momento la denominación de calle de la Emperatriz, aunque la fuente no precisa el período exacto ni si el nombre fue oficial o de uso corriente.
Durante la llamada Década Ominosa (1823-1833), el palacio ducal sirvió de residencia a Francisco Tadeo Calomarde, ministro de Gracia y Justicia de Fernando VII y figura central del absolutismo fernandino. Répide lo menciona, con ironía, como uno de los huéspedes «algo menos luminosos» del edificio, frente a Santa Teresa o San Luis Gonzaga. La convivencia simbólica en el mismo inmueble de los santos del siglo XVI y el ministro represor del XIX fue recogida por los cronistas como contraste involuntario.
Sus nombres
- Calle del Duque de Albasiglo XVI (anterior a 1656)
- Calle de la Emperatriz (uso alternativo)siglo XVII-XVIII (fecha exacta no consta)
- Calle del Duque de Albadesde 1656 hasta hoy
Ver fuentes (7)
- Madrid: sus viejas calles — Duque de Alba (Calle y plaza del)
- Madripedia — Calle del Duque de Alba
- Caminando por Madrid — La Casa-Palacio del Duque de Alba
- Historia y Genealogía — Palacio del duque de Alba. Madrid
- Wikidata — Calle del Duque de Alba, Madrid (Q28031766)
- Por las calles de Madrid — Calle del Duque de Alba
- Arte en Madrid — calle Duque de Alba (edificio El Imparcial)