Calle del Oso

El Rastro·Embajadores

El nombre procede del escudo de cantería que el hidalgo Diego de Vera y Ordóñez de Villaquirán tenía sobre el portal de su casa en esta calle, blasonado con un oso igual al del Concejo de la Villa de Madrid. El topónimo ya figura en el plano de Teixeira de 1656. Existe una versión legendaria que atribuye el nombre a un oso vivo exhibido por un saltimbanqui extranjero, pero la explicación heráldica es la que recogen las fuentes más solventes y la que aparece en el primer registro cartográfico conocido.

En el corazón de Embajadores, a un paso de la iglesia de San Cayetano, la Calle del Oso baja estrecha y corta desde la Calle del Mesón de Paredes hasta la Calle de Embajadores. Mide poco; su historia no cabe en esos pocos metros. Aquí tenía sus casas Diego de Vera y Ordóñez de Villaquirán, capitán de Infantería, que en 1633 entregó su oratorio a los teatinos: sobre el solar levantaron la iglesia de San Cayetano, con portada de Pedro de Ribera. Y el propio Pedro de Ribera había nacido en esta calle en 1681, hijo de un carpintero, antes de llegar a arquitecto municipal de Madrid y autor del Puente de Toledo. De una corrala de hacia 1730 sobrevive parte de la fábrica, una de las formas más reconocibles de la vivienda popular preindustrial. Desde los años setenta, los vecinos celebran cada agosto la verbena de San Cayetano con mantones de Manila y farolillos. Ana Belén, nacida aquí en 1951, se crio entre esas corralas y esa fiesta.
Pedro de Ribera nació el 4 de agosto de 1681 en esta calle, en una familia de carpinteros. Décadas después diseñó la portada de la iglesia de San Cayetano, construida sobre el solar del oratorio que Diego de Vera —⁠el mismo hidalgo cuyo blasón dio nombre a la calle⁠— había fundado en su propia casa en 1612. El arquitecto que creció mirando la obra de la iglesia acabó siendo quien le puso la fachada.

Sus nombres

  • Calle del Osoanterior a 1656
Naturaleza Animales origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles