Calle del Carnero

Barrio de Embajadores

El nombre alude directamente al carnero (oveja macho castrada), animal que dio nombre a la calle por su vínculo con el gremio de carniceros instalados en ella y con una rifa anual de reses que los aforadores celebraban en el entorno del Rastro durante la festividad de San Lorenzo. Pedro de Répide recoge esta explicación como la más verosímil, junto a una segunda tradición de corte macabro vinculada a la leyenda de la Calle de la Cabeza.

La calle va de la Ribera de Curtidores a la calle de Arganzuela, en el barrio de Embajadores (distrito Centro), en pleno corazón del Rastro. Su trama actual quedó fijada en el siglo XVII, cuando la zona sur extramuros de Madrid concentraba el matadero municipal del Cerrillo del Rastro —⁠reconstruido hacia 1650⁠— y los oficios derivados del sacrificio animal: curtidores, zapateros, seb­eros y carniceros. En ese contexto nació la calle: su nombre ya aparece en el plano de Texeira de 1656 con la denominación que conserva hoy. Antes de recibir ese nombre se llamó calle Nueva, denominación provisional habitual en el Madrid de los siglos XVI y XVII para las vías de reciente apertura. El cambio de nombre se explica por la actividad comercial que la caracterizó: los carniceros y aforadores del Rastro vendían allí carne de carnero y celebraban una rifa anual de reses durante las fiestas de San Lorenzo. Pedro de Répide, en sus Calles de Madrid, precisó que la calle tenía su extremo en el cerrillo del Rastro o cabecera del Rastro, espacio que en el siglo XIX perdió sus viejos nombres para convertirse en la plaza de Cascorro. Peñasco de la Puente y Cambronero, en Las calles de Madrid (1889), también la recogen y atribuyen el nombre a la actividad carnera del sector. Hoy la calle mantiene su fisonomía popular. Los puestos del Rastro dominaron durante siglos el ambiente, y en el presente acoge tiendas de antigüedades, artículos de deporte y vendedores ambulantes que cada domingo prolongan la tradición del mercado.
Según la tradición recogida por Pedro de Répide, un criado que había degollado a su amo sacerdote años antes en la calle de la Cabeza huyó a Portugal con el botín. Al regresar a Madrid disfrazado de caballero, compró en el Rastro una cabeza de carnero. Cuando un alguacil le detuvo por el rastro de sangre que dejaba bajo la capa, el hombre mostró la pieza, pero en lugar de la cabeza del animal apareció la del sacerdote asesinado. El criado confesó y fue ahorcado en la Plaza Mayor; según el relato, al ejecutarse la sentencia la cabeza volvió a ser la del carnero. El escándalo dejó vacías las carnicerías de la zona y, según la segunda leyenda sobre el origen del nombre, fue ese pánico vecinal el que llevó a los carniceros a pedir al Ayuntamiento un nuevo emplazamiento, que resultó ser esta calle.

Sus nombres

  • Calle NuevaAnterior a 1656
  • Calle del Carnero1656 – actualidad
Oficios Gremios origen disputado
Ver fuentes (8)