Calle de Mira el Sol

El Rastro·Embajadores

Exclamación popular espontánea surgida al ver el sol tras un temporal de cuatro meses (octubre 1439 – enero/febrero 1440). Los vecinos del altozano donde se formaría la calle gritaron «¡Mira el sol!» al amanecer despejado que puso fin a la peor riada de la historia medieval de Madrid.

Calle de Mira el Sol baja de la calle de Embajadores hasta la plazuela del Campillo del Mundo Nuevo, en pleno Rastro. Su nombre no ha cambiado nunca: ya aparece en el plano de Texeira de 1656. Viene de un invierno que Madrid pasó casi a oscuras. Las lluvias arrancaron el 29 de octubre de 1439 y no pararon hasta enero de 1440, provocando la mayor crecida que se recuerda del Manzanares. Durante meses apenas se vio el cielo. Cuando por fin escampó, los vecinos reunidos en el altozano gritaron «¡Mira el sol!», y la frase se quedó pegada al lugar. La misma riada bautizó a las vecinas Mira el Río Alta y Mira el Río Baja. El comercio llegó de la mano del Rastro: la calle fue durante siglos reino de ferreteros y tratantes de hierro viejo, hasta que en el siglo XX la chatarra dejó sitio a los puestos de cine y coleccionismo.
Terminado el diluvio de 1439-1440, la imagen de la Virgen de Atocha, que había sido trasladada desde su ermita a la iglesia de Santa María para interceder por el cese de las lluvias, pudo regresar a su capilla. La tradición popular unió así el nombre de la calle al regreso de la Virgen a su sede: el sol que los vecinos miraban era también la señal de que las plegarias habían surtido efecto.

Sus nombres

  • Calle de Mira el SolAnterior a 1656 – actualidad
Hechos Efemérides origen disputado
Ver fuentes (9)