Calle San Cayetano

Barrio de Embajadores

El nombre deriva de la proximidad al convento e iglesia de los Teatinos, dedicados a San Cayetano de Thiene (1480–1547), cofundador de la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos y patrón de los desempleados y buscadores de trabajo. La calle tomó su denominación actual en 1852, cuando el nomenclator municipal la rescató del anonimato de callejón sin salida que tenía hasta entonces.

La calle une la Ribera de Curtidores con la calle de Embajadores, atravesando el corazón del barrio de Embajadores (distrito Centro) en lo que hoy es el entorno del Rastro. Antes de 1852 era un callejón sin salida conocido como callejón de Embajadores, secundario e innominado al margen de la arteria principal. El nomenclator de ese año le dio nombre propio tomándolo del edificio que domina el extremo oeste: la iglesia del antiguo Convento de Nuestra Señora del Favor, fundado en 1612 como oratorio por Diego de Vera y Ordóñez de Villaquirán en propiedades de la calle del Oso. En 1633 Diego de Vera cedió el solar a los Teatinos; en 1654 el padre Plácido Mirto estableció formalmente la casa de la orden y dedicó la iglesia a Cayetano de Thiene, fundador de la congregación. Las obras del templo actual arrancaron en 1669 bajo Marcos López, continuaron con José Benito de Churriguera desde 1700 y alcanzaron su forma definitiva con Pedro de Ribera, que tomó la dirección hacia 1722. Ribera, nacido en la calle del Oso y vecino de Embajadores, tenía con el edificio un vínculo personal: tres de sus hijos profesaron en la orden, sus padres y dos esposas fueron enterrados en la iglesia, y él mismo yace allí desde 1742. Según la tradición recogida por varios cronistas, cuando quiso legar su fortuna a los hijos teatinos y se topó con que la regla impedía aceptar dinero, les dijo que su herencia la tendrían en piedra. Francisco de Moradillo completó las obras en 1761. El convento quedó suprimido por la desamortización de Mendizábal en 1836 y sus dependencias se convirtieron en viviendas; la iglesia mantuvo el culto. En 1869 se trasladó a ella la parroquia de San Millán Abad, cuya sede de la plaza de la Cebada había desaparecido, y el templo adoptó el nombre compuesto de San Millán y San Cayetano. El 19 de julio de 1936 la iglesia fue incendiada con latas de gasolina; solo sobrevivió la fachada gracias a la intervención urgente de Fernando Chueca Goitia. La reconstrucción interior concluyó en 1962. En 1980 fue declarada Bien de Interés Cultural. La calle, mientras tanto, fue adquiriendo desde el siglo XX una vocación singular dentro del Rastro: concentra tiendas especializadas en marcos, cuadros y material de pintura, y se la conoce popularmente como la calle de los pintores. Cada año, la noche del 6 al 7 de agosto, la verbena de San Cayetano convierte este tramo y su entorno en el inicio de las tres verbenas castizas del verano madrileño. La tradición de arrebatar una flor del trono procesional para garantizar pan y trabajo durante el año entero resume de manera precisa el patronazgo de un santo que fundó su orden con la prohibición expresa de pedir limosna y de acumular rentas.
Pedro de Ribera, el arquitecto que llevó la iglesia de San Cayetano a su forma definitiva, quiso dejar herencia a sus tres hijos que habían profesado en la orden teatina. La regla prohibía a los clérigos regulares aceptar dinero en herencias. Ribera resolvió el dilema con una frase que los cronistas del barrio han repetido durante siglos: a ellos les dejaría su herencia en piedra. Vivió frente al templo en el número 26 de Embajadores, y fue enterrado bajo sus losas junto a sus padres, su hermana y dos de sus tres esposas.

Sus nombres

  • Callejón de Embajadores (sin salida)anterior a 1852
  • Calle de San Cayetano1852 – presente
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (11)

Cruces y bocacalles