barrio de Berruguete

Berruguete

El nombre viene de la calle de Berruguete, dedicada a la familia Berruguete de Paredes de Nava (Palencia): el pintor Pedro Berruguete y, sobre todo, su hijo Alonso, escultor y pintor que trajo a Castilla las formas que había aprendido en Italia. Cuando se delimitaron los barrios de Tetuán, esa calle prestó su nombre a toda la zona.

Antes de tener calles, esto eran los altos del norte de Madrid, tierras de Chamartín de la Rosa y los arrabales del viejo Tetuán de las Victorias, que había nacido junto a la carretera de Francia con casas levantadas deprisa por gente humilde. Aquí vinieron a vivir obreros y jornaleros, y el trazado salió como salió: callejas estrechas, manzanas torcidas, nombres puestos sin plan. Por eso abundan los nombres de pila a secas —⁠Dolores, María Luisa, Porfirio, Martínez⁠— de los que ya nadie sabe a quién honraban. Carmen Portones y Luis Portones recuerdan a propietarios de aquellos terrenos; Fulgencio de Miguel, a un concejal de Chamberí apodado «el de los chisperos». Cuando Tetuán se incorporó a Madrid hubo que rebautizar calles repetidas, y se echó mano de catálogos enteros. Hay una serie de pueblos castellanos y de la región: Burgos, antigua capital de Castilla; Cenicientos y Camporreal de la sierra y las vegas madrileñas; Bustillo del Oro, de Zamora. Hay islas: Isla de Córcega, Isla de La Gomera, las remotas Islas Gilbert del Pacífico. Y hay, sobre todo, un herbario: el Cactus, la Chumbera, las Zinias, el Gladiolo, el Nenúfar —⁠palabra que viajó del sánscrito al árabe⁠—⁠, la Hierbabuena, el Saúco, el Nogal. Calles que cambiaron un nombre por otro: la Araucaria fue Serrano; el Naranjo sustituyó en 1948 al de un marino de la Guerra de África. Esa guerra dejó huella en las dos travesías y la calle del Serrallo, la posición fortificada a las puertas de Ceuta que el ejército tomó en 1859, y en Tablada, que antes se llamó Prim. Entre tanto nombre anónimo asoman algunas figuras: la escritora del Siglo de Oro María de Zayas, las actrices Rita Luna y el cómico Mariano Fernández, el oboísta Luis Misón que inventó la tonadilla, y Ricardo Bellver, que talló el Ángel Caído del Retiro. En una glorieta del barrio se crió Rocío Dúrcal, la niña de Tetuán que acabó siendo reina de las rancheras.

Calles

Todas las calles del barrio de Berruguete.