Calle de la Chumbera
Lleva el nombre de la chumbera, el cactus de palas y espinas que llegó de México y echó raíces en todo el Mediterráneo.
La calle de la Chumbera toma su nombre de un cactus inconfundible: palas planas erizadas de espinas, flores amarillas y el higo chumbo asomando en los bordes. Cabe en un grupo de vías cercanas bautizadas con vegetación humilde —la calle del Saúco, la calle de la Hierbabuena, la calle del Panizo—, ese gusto del callejero de Berruguete por las plantas de orilla y de huerto antes que por los próceres. Por qué se eligió precisamente esta planta para este tramo no se ha conservado documentado.
La chumbera, sin embargo, sí tiene historia. La Opuntia ficus-indica es originaria de México y cruzó el Atlántico en el siglo XVI, entre las primeras especies americanas en arraigar en el Viejo Mundo. Prendió primero en Canarias y en Sevilla, y de ahí se desbordó por todo el arco mediterráneo hasta parecer de siempre. Se plantó al principio para criar la cochinilla del carmín, el insecto que se pega a sus palas y del que se extraía un tinte rojo cotizadísimo. Después quedó para cercar fincas y para los higos chumbos del verano.
Berruguete es el barrio más pequeño de Tetuán y a la vez el más apretado, más de cuatrocientos vecinos por hectárea, calles en cuesta y casas modestas. Un cactus del desierto resiste bien ese suelo de ladrillo y poca tierra.