Calle de los Algodonales
Toma su nombre de Algodonales, villa gaditana cuyo topónimo remite a los algodonales, las plantaciones de algodón que cubrían su vega.
Detrás de este nombre crece una planta. Un algodonal es un campo sembrado de algodón, y la calle de los Algodonales lo hereda de Algodonales, villa blanca de la sierra de Cádiz que se asoma a la Sierra de Líjar. Los pobladores que bajaron de Zahara en el siglo XVI buscaron la vega por su tierra honda y su agua abundante, y el lugar acabó conocido como Puebla de los Algodonales por los cultivos que prosperaban al pie del monte.
La palabra viene de lejos: del árabe al-qutun, que entró en el castellano cuando el comercio de la fibra cruzaba el Mediterráneo. El plural quedó fijado en el topónimo por la vega y sus sembrados, sin que se conozca razón documentada más precisa.
En Madrid, el nombre cuajó en Tetuán, barrio que fue tomando sus calles de localidades y lugares repartidos por la geografía española. Aquella villa de la sierra tuvo después un episodio que vale la pena recordar al pisar la acera: en 1810 sus vecinos resistieron dos días el cerco de miles de soldados franceses, y la represalia incendió buena parte del pueblo. Por esa terquedad recibió, años más tarde, el título de villa.