Calle Gladiolo
Lleva el nombre del gladiolo, planta ornamental de flores en espiga, dentro del conjunto de calles con nombres de plantas que se asignó a Berruguete a mediados del siglo XX.
El gladiolo da nombre a esta vía corta de Berruguete. Es una planta de jardín que levanta una espiga de flores ensartadas, abiertas de abajo arriba, en rojos, rosas, blancos y amarillos. El nombre viene del latín gladiolus, diminutivo de gladius, la espada: las hojas, largas y afiladas, recuerdan una hoja de acero clavada en la tierra. De ahí que en castellano se le llamara también «espadaña» o «hierba estoque».
La calle pertenece a un vecindario donde casi todo florece. Alrededor corren Azucenas, Margaritas, Zinia, Nenúfar, Gloxinia… un herbario entero repartido en placas. El motivo es administrativo más que poético: cuando Madrid absorbió el municipio de Chamartín de la Rosa, al que pertenecía Tetuán, quedaron decenas de calles con el mismo nombre en uno y otro lado. Para deshacer el lío se rebautizó a muchas con nombres de plantas, y así nacieron estos jardines de papel.
No se ha conservado constancia de por qué a esta vía concreta le tocó el gladiolo y no otra flor del catálogo. El gesto fue de conjunto, no de homenaje a una flor en particular. Hoy es un tramo breve de poco más de cien metros, una espada vegetal entre azucenas y margaritas.