Calle Bellver
Honra a Ricardo Bellver, el escultor que tuvo aquí su estudio y firmó el Ángel Caído del Retiro.
Quien recorre esta vía corta de Berruguete camina por delante de un taller desaparecido. En la esquina con Marqués de Viana tuvo su estudio Ricardo Bellver, escultor madrileño nacido en 1845 en una familia de escultores de origen valenciano, y de ahí viene el nombre de la calle.
Bellver firmó una de las obras más singulares de Madrid: el Ángel Caído. La modeló en yeso en 1877, durante su pensión de estudios en Roma, y la presentó al año siguiente en la Exposición Nacional de Bellas Artes, donde se llevó la primera medalla; ese mismo año se fundió en bronce y viajó a la Universal de París. En 1885 se alzó sobre una fuente del Retiro, en el cruce de los paseos de Uruguay, Cuba y Fernán Núñez. Representa a Lucifer en el instante de la caída, retorcido entre serpientes, y suele citarse como una de las pocas estatuas públicas dedicadas al diablo.
La fuente se sostiene a unos 666 metros sobre el nivel del mar, la cifra de la Bestia. La coincidencia es real, aunque también lo es que Madrid se asienta de media a esa altura. Bellver murió en 1924, lejos ya de este rincón de Tetuán que lleva su apellido.