Calle Gloxinias
Toma el nombre de la gloxinia, planta ornamental de flor acampanada y aterciopelada originaria de Sudamérica.
En este rincón del barrio de Berruguete las calles se nombraron como un pequeño herbario urbano, y la Calle Gloxinias aporta una de las flores más coquetas del catálogo. La gloxinia es una planta de interior originaria de los bosques húmedos de Brasil, célebre por sus campanillas de pétalos aterciopelados en violetas, rojos y rosas intensos, muy apreciada en la jardinería doméstica de los salones del siglo XIX. Detrás del nombre de la flor asoma un homenaje. El género recuerda a Benjamin Peter Gloxin, médico y escritor botánico alemán afincado en Colmar, que murió jovencísimo, antes de cumplir los treinta; su apellido quedó fijado para siempre en estas plantas de Sudamérica que él nunca llegó a ver. La especie más cultivada lleva además un segundo nombre propio, el de Wilhelm Sinning, jardinero de la Universidad de Bonn que dedicó buena parte de su trabajo a cruzar y mejorar estas variedades.
Por qué el callejero municipal eligió precisamente esta flor para esta vía no se ha conservado documentado: lo más probable es que arrastrara la corriente botánica que bautizó las calles vecinas. La Calle Gloxinias traza una pequeña curva junto al Paseo de la Dirección, en un sector de Berruguete vinculado históricamente al Canal de Isabel II que abastecía de agua a Madrid.