Callejón de Santa Eulalia
Honra a santa Eulalia, niña virgen y mártir del cristianismo primitivo hispano, aunque no se ha conservado constancia de por qué se eligió su nombre para este callejón.
Este callejón corto del barrio de Berruguete lleva el nombre de una de las mártires más veneradas de la Hispania romana. Eulalia era una niña cuando murió, según la tradición de doce o trece años, en tiempos de la persecución del emperador Diocleciano, hacia el año 304.
Se cuenta que se presentó ella sola ante el tribunal del gobernador para declararse cristiana y reprochar a los jueces su crueldad. El magistrado, irritado, la mandó desgarrar con garfios de hierro y aplicar antorchas encendidas sobre las heridas. La leyenda añade que, al expirar la muchacha, una paloma blanca salió de su boca y una nevada repentina cubrió su cuerpo desnudo, como un sudario llegado del cielo.
Dos ciudades se disputan su memoria, Mérida y Barcelona, con relatos casi gemelos; la de Mérida fue invocada durante siglos como protectora de los reinos cristianos peninsulares. No se ha documentado a cuál de las dos quiso referirse el rótulo de esta calle, ni cuándo se le puso el nombre, en una trama de vías menudas que el viejo arrabal de Tetuán fue trazando sin plan, a medida que crecía al norte de Madrid.