Calle de Cenicientos

Berruguete

Lleva el nombre de Cenicientos, un pueblo de la Sierra Oeste madrileña, en la costumbre de bautizar calles del barrio con municipios de la región.

La calle toma su nombre de Cenicientos, un pueblo del extremo occidental de la Comunidad de Madrid, encaramado en la Sierra Oeste, junto a las lindes de Toledo y Ávila. Bautizar las vías de un barrio con los municipios de la región fue costumbre del urbanismo madrileño, y así aterrizó en Tetuán este topónimo serrano de resonancia humilde. El porqué del nombre del pueblo sigue abierto. La explicación más repetida es legendaria: el lugar se habría llamado San Esteban de la Encina y, durante la Reconquista, cuando el rey reclamó lanzas desde Toledo, el alcalde habría respondido que «con cien y cientos» podía contar su majestad. La filología desconfía de esa chispa de ingenio y mira hacia ceniza: el gris claro de los roquedos graníticos que rodean el casco, unos villares en cenizas (abandonados) en tiempos de la repoblación, o el carboneo de leña de encina, antaño abundante en la zona. Otra hipótesis remonta una forma medieval, Quenisientos, al árabe knissia, «iglesia». El pueblo aparece ya como Cenicientos en el Libro de la Montería, del siglo XIV. Sus vecinos cargan con un gentilicio que despista a cualquiera: coruchos.
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