Calle de María Juana
Lleva un nombre de pila sin apellido, propio de las barriadas de trazado informal de Tetuán, pero no se ha conservado constancia de quién fue esta María Juana.
La calle de María Juana pertenece a un puñado escaso de vías madrileñas —menos de cuarenta en toda la ciudad— bautizadas con un nombre de mujer sin apellido que lo acompañe. Casi todas se concentran en los antiguos pueblos anexionados y en las barriadas de trazado informal, como Tetuán o Carabanchel, donde el callejero creció a su aire antes de que llegara el orden municipal.
Quién fue esta María Juana no se ha conservado. En estos casos el nombre solía pertenecer a alguien muy reconocible para los vecinos: la propietaria de los terrenos rústicos sobre los que luego se abrieron las calles, o una de las primeras pobladoras del lugar. A veces se documenta; otras, como aquí, el porqué se ha perdido y solo queda el nombre.
El barrio de Berruguete creció en la frontera entre el Tetuán de las Victorias que nacía y el municipio de Chamartín. Por allí estaba el fielato, la caseta donde se cobraba el impuesto a los géneros que entraban en Madrid, y aún sobreviven las dos lecheras de cerámica que decoran un viejo edificio de Francos Rodríguez. María Juana se mueve en ese paisaje de extrarradio que un día fue campo y huerta, con su nombre de pila como única huella de una mujer de la que no queda otra noticia.