Calle de Porfirio
Lleva un nombre de pila a secas, Porfirio, sin que se haya conservado constancia de a quién homenajea.
En este rincón de Berruguete, donde las calles se cruzan en cuadrícula apretada y muchas llevan simplemente un nombre de pila, esta vía rotula Porfirio sin apellido, sin fecha y sin explicación. El nombre figura en el callejero, pero nada aclara a quién recuerda. El origen no está documentado.
Porfirio viene del griego porphýrios, «purpúreo», el color de la púrpura imperial que tiñó togas y mantos de poder en la Antigüedad. Lo llevaron figuras de peso: un Porfirio de Tiro que fue filósofo neoplatónico y discípulo de Plotino, y un Porfirio mártir de los primeros siglos cristianos. Cuál de ellos, si alguno, pesó en el bautizo de esta calle es algo que no ha llegado hasta nosotros.
El barrio de Berruguete nació tarde y a empujones, como toda la franja de Tetuán que creció al norte de Madrid sobre antiguos terrenos de dehesa, fuera de las murallas y al margen de los planos oficiales. Buena parte de su trazado se levantó con urbanización menuda, calles cortas y rótulos sencillos, y entre ellos cabe esta de apenas ciento treinta y siete metros. Un nombre antiguo, de resonancia púrpura, plantado en una calle que no cuenta su propia historia.