barrio de Almenara

Almenara

Una almenara, del árabe al-manāra, «el lugar donde arde la luz», era la hoguera o la torre con fuego que servía de aviso de un peligro a distancia, encadenando señales de almena en almena. En Madrid el nombre venía de un arroyo y un camino de Almenara que cruzaban estos altos antes de que hubiera nada construido.

Antes de ser barrio, esto era el extremo norte de Madrid: campos en cuesta del antiguo Chamartín de la Rosa y, pegado, el suburbio pobre de la Ventilla, un poblado de casas bajas y calles de tierra que creció sin plan junto a los caminos que salían hacia Castilla. Cuando la ciudad lo alcanzó, en los años cuarenta y cincuenta, se trazó una Vía Límite que marcaba dónde acababa el suburbio, y una Plaza de Castilla en la puerta por la que se iba al norte. A la gente humilde de la Ventilla la fueron realojando en bloques, y de aquellas casas viejas quedan los nombres de quienes vivieron allí: Marcelina, que tenía un puesto en la calle; los Mártires de la Ventilla y los Hermanos de Andrés, Juan y Demetrio, maestros de la escuela del barrio fusilados en 1936. Buena parte del callejero se rotuló con plantas, como si quisieran devolver verde a una zona que lo había perdido. Hay árboles —⁠el Ailanto, el «árbol del cielo» traído de China; los Cedros, la Palmera, las Magnolias, los Pinos Alta por los pinos que daban sombra al viejo Chamartín⁠— y muchas flores: los Geranios de los balcones, el Nardo de perfume nocturno, el Heliótropo que gira al sol, la Vinca azul, la Flor de Lis. Hasta el Delfín es una flor: la espuela de caballero, cuyo capullo recuerda el hocico del animal. Y entre tanto secano disfrazado de jardín, los Yeros, la legumbre menuda que de verdad se cultivaba aquí para pienso. Otra tanda mira al norte de España, hacia donde apuntaba la Plaza de Castilla: la Avenida de Asturias y su Costa Verde, Baracaldo y los Vizcaínos, Simancas con su archivo, los Báscones que recuerdan a los vascones que repoblaron Castilla. Saltando el Estrecho, Nador y la calle del Conde de Serrallo, el general que tomó las alturas del Serrallo frente a Ceuta, traen el eco de aquella guerra de África de la que el propio Tetuán sacó su nombre. Una almenara avisaba con fuego de lo que venía de lejos; aquí, en lo más alto del norte de Madrid, las señales que llegan son solo nombres de sitios que están más allá.

Calles

Todas las calles del barrio de Almenara.