Calle de Ordóñez

Almenara

Lleva un apellido español muy extendido, Ordóñez, sin que se haya conservado constancia de a qué persona concreta rinde homenaje.

En el plano de Almenara, este tramo breve de poco más de cien metros se rotuló con un apellido sin más explicación. Quién fue el Ordóñez homenajeado no figura en los registros municipales: el nombre no está documentado. El apellido sí tiene una raíz clara. Ordóñez es patronímico: significa «hijo de Ordoño», un nombre de pila muy frecuente entre los reyes y nobles del noroeste peninsular en la Alta Edad Media. De aquel Ordoño altomedieval, que portaron varios monarcas de León y Asturias, descienden los miles de Ordóñez repartidos hoy por España y América. Es uno de esos apellidos tan comunes que, al llegar a un callejero, pierden el rastro de la persona que lo motivó. Almenara creció pegada al viejo núcleo de la Ventilla, durante décadas un arrabal de chabolas e infravivienda al norte de Madrid que el siglo XX fue transformando a empujones. Sus calles menores se fueron nombrando sin la lógica conmemorativa que ordenó las grandes vías de Tetuán de las Victorias, donde mandaban los ecos de la guerra de África: Wad-Ras, O'Donnell, Prim. La placa de Ordóñez conserva así un apellido leonés de mil años cuyo destinatario madrileño no consta.
Personas Personas origen desconocido